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La Segunda Epístola de Juan
«Gracia, misericordia y paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y de Jesucristo, Hijo del Padre, en la verdad y [en] amor» (v. 3).
Autor: Marcel GRAF 19
Serie: Leer y comprender la Biblia
1 - Tema
La Segunda Epístola va dirigida a una mujer creyente y a sus hijos. El apóstol les advierte contra los falsos maestros que niegan que Jesucristo sea a la vez Dios y hombre en una sola persona.
En esta carta, Juan hace hincapié en lo siguiente: el amor debe manifestarse en la verdad.
2 - La comunión en la verdad
Versículos 1-3. La Segunda Epístola de Juan constituye un apéndice de la Primera Epístola. Este breve mensaje trata sobre la conducta que hay que adoptar ante los seductores y los falsos maestros, tal y como se mencionan en la Primera Epístola.
Para reaccionar correctamente ante los errores, es necesario conocer la verdad. De ahí el énfasis en la verdad en los primeros versículos.
3 - Una vida en la verdad y en el amor
Comprendemos el gozo del apóstol en el versículo 4. Algunos de los hijos de la destinataria de la Epístola caminaban en la verdad. No se contentaban con conocerla ni con hablar de ella. Tampoco se contentaban con guardarla en su corazón, sino que vivían de acuerdo con ella. La Palabra de Dios moldeaba su comportamiento.
En los versículos 5 y 6, el apóstol evoca el mandamiento de amarnos unos a otros y la forma en que se expresa ese amor: mediante la obediencia a Dios y a su Palabra. La verdad, el amor y la obediencia son conceptos inseparables. Encontramos una ilustración muy hermosa de ello en la vida de nuestro Señor. En él, el amor de Dios vino al mundo. Pero él era también la verdad, al revelarlo todo y poner cada cosa en su sitio. Además, era el hombre siempre obediente, que solo hacía la voluntad de Dios. Ojalá todos podamos imitar este modelo perfecto, poniendo en práctica la verdad y obedeciendo la Palabra de Dios por amor al Señor.
4 - La actitud que debemos adoptar ante los falsos maestros
Versículos 7-11. Los seductores contra los que Juan nos advierte aquí son los mismos que ya mencionó en su Primera Epístola. Atacan la divinidad del Señor Jesús y niegan su verdadera humanidad, aunque ella era sin pecado. Estos seductores proceden de la profesión cristiana. Sin embargo, resulta evidente que no pertenecen a la familia de Dios. Ahora han salido al mundo, y los incrédulos los escuchan (1 Juan 2:19; 4:1, 5).
En el versículo 8, Juan se refiere a los apóstoles al decir: «el fruto de la labor hecha» por ellos. Cuando los creyentes se dejan desviar y se alejan de la verdad, es una pérdida para ellos, para el Señor y para los siervos del Señor que han velado por su bienestar espiritual.
La enseñanza de Cristo abarca todo lo que él es como Dios y como hombre, así como todo lo que ha hecho. Cualquiera que ataque estas verdades o considere que podrían desarrollarse más es un falso maestro al que hay que rechazar con la mayor firmeza. Ni siquiera hay que saludarle. El versículo 11 muestra que los vínculos con el mal contaminan, aunque uno mismo no cometa ese mal.
5 - Conclusión y saludos
Versículos 12-13.
Juan deseaba comunicar el resto de lo que tenía que decir de viva voz. Esperaba que ese intercambio fuera motivo de gozo para todos. Solo recurrió a la correspondencia para lo que no podía esperar. –Cuando hay que abordar problemas entre creyentes, siempre es mejor hacerlo de viva voz que escribiendo cartas.