Inédito Nuevo

La Primera Epístola a Timoteo

«Para que sepas cómo debes comportarte en la Casa de Dios (que es la Iglesia del Dios vivo), columna y cimiento de la verdad» (1 Tim. 3:15).


person Autor: Marcel GRAF 4

library_books Serie: Leer y comprender la Biblia


1 - Timoteo

Timoteo era aún un joven (1 Tim. 4:12), pero uno de los colaboradores más fieles del apóstol Pablo. Era hijo de un padre griego y de una madre judía llamada Eunice. Su madre y su abuela Loida habían instruido a Timoteo desde su más tierna infancia en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento (Hec. 16:1; 2 Tim. 1:5; 3:15).

Cuando el apóstol llegó a Listra, durante su segundo viaje misionero, vio allí a Timoteo, quien gozaba de buena reputación entre los hermanos debido a su conducta ejemplar. Entonces tomó a este joven como compañero de viaje. Con el tiempo, se desarrolló una estrecha relación entre Pablo, el mayor, y Timoteo, el más joven.

Timoteo conocía bien la verdad cristiana que el apóstol proclamaba. Al final de su vida, Pablo le escribió: «Pero tú, persevera en lo que aprendiste y fuiste persuadido, sabiendo de quién lo aprendiste» (2 Tim. 3:14).

Timoteo manifestaba en su comportamiento la misma actitud desinteresada que Pablo, quien podía decir de él: «A nadie tengo del mismo ánimo, que tan realmente se interese por lo que os concierne… Pero vosotros conocéis el carácter probado de Timoteo, que como un hijo sirve a su padre, así ha servido conmigo en el Evangelio» (Fil. 2:20-22).

Por estas razones, el apóstol podía contar con el joven Timoteo en su labor misionera:

• Lo envió a Tesalónica para fortalecer y animar a los cristianos que allí se encontraban (1 Tes. 3:2).

• Enviado por Pablo, visitó a los corintios y les recordó los caminos del apóstol en Cristo (1 Cor. 4:17).

• Se dirigió a Filipos para informarse de cómo estaban los creyentes de esa ciudad (Fil. 2:19).

• Por orden del apóstol, permaneció en Éfeso para combatir allí las enseñanzas extrañas (1 Tim. 1:3).

2 - Contenido

Pablo había proclamado todo el consejo de Dios en Éfeso y describe en su Epístola los grandes privilegios y bendiciones de que gozan los miembros del Cuerpo de Cristo. La Primera Epístola a Timoteo tiene, sin embargo, un carácter muy diferente al de la Epístola a los Efesios. Da a Timoteo, que se encuentra en Éfeso, instrucciones sobre el orden externo de la Asamblea. Desde este punto de vista, es la Casa de Dios. En esta Casa, en la que se encuentra cada creyente, hay unas normas: «Para que sepas cómo debes comportarte en la Casa de Dios (que es la Iglesia del Dios vivo)». La forma en que nos comportamos en nuestra vida cotidiana es, por tanto, importante para Dios, por lo que nos ha comunicado sus pensamientos al respecto en esta Epístola.

3 - Estructura

Capítulo 1: La Ley y la gracia

Capítulo 2: La oración y la humildad

Capítulo 3: Los supervisores y los siervos

Capítulo 4: La falsa doctrina y la sana doctrina

Capítulo 5: Las exhortaciones relacionadas con el servicio

Capítulo 6: El contentamiento y la riqueza

4 - 1 Timoteo 1

4.1 - Introducción, saludo

Versículos 1-2. El apóstol Pablo no escribió esta Epístola para expresar simplemente la opinión de un hombre, sino «según el mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza», bajo la dirección del Espíritu. Estaba dirigida a Timoteo, su verdadero hijo en la fe, que se encontraba entonces en Éfeso. Esta Epístola, que trata de nuestra vida práctica, está, por tanto, revestida de toda la autoridad divina.

4.2 - Rechazo de los falsos doctores de la Ley

Versículos 3-7. Las falsas enseñanzas y las opiniones que se apartan de la Palabra siempre conducen a discusiones estériles. Timoteo no debía dejarse arrastrar a tales disputas, sino recordar que Dios se preocupa por el buen estado interior de los suyos: el amor procede de un corazón puro y de una buena conciencia. Defender esto sirve a la obra del Señor.

El mandamiento del versículo 5 corresponde en realidad a la voluntad de Dios para la vida de sus hijos: debe estar marcada por un amor sincero. –Si un cristiano no se preocupa por presentarse ante Dios con un corazón puro y una buena conciencia, corre el riesgo de volverse hacia cosas malas. Se trata aquí sobre todo de las personas que querían imponer a los cristianos el respeto de la Ley del Sinaí. Pero la Ley no está destinada a los creyentes, sino a los incrédulos, para manifestar sus pecados.

4.3 - El verdadero significado de la Ley

Versículos 8-11. A partir del versículo 8, se trata de la Ley de Dios que él dio a su pueblo Israel en el Sinaí. En la época de Pablo, los judíos intentaron imponer el cumplimiento de la Ley a los paganos que se habían convertido. Querían conciliar la gracia y la Ley, lo cual es imposible. Mediante la Ley, Dios solo muestra que el hombre es pecador, pero ella no tiene el poder de cambiarlo. Por lo tanto, la Ley nunca puede ser la regla de vida de los cristianos.

4.4 - Pablo da gracias por la salvación y por su llamamiento

Versículos 12-17. En el versículo 12, el apóstol evoca su servicio al Señor. Con profunda gratitud en el corazón, habla de la gran misericordia del Señor de la que ha sido partícipe. Aunque había sido un blasfemo, un perseguidor y un ultrajador, Jesucristo lo convirtió en su mensajero. El hecho de que, en aquel entonces, Pablo actuara desde la ignorancia y la incredulidad no borró su culpa, pero hizo posible el perdón. El Señor mismo había orado por sus enemigos: «¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!» (Lucas 23:34).

El versículo 15 contiene un mensaje maravilloso: la salvación de los pecadores. Pablo se presenta aquí como el primero o el mayor de los pecadores en haber conocido esta salvación. Era el primero de los pecadores debido a su odio contra Cristo. Ahora, está a la cabeza de aquellos que conocen toda la paciencia de Cristo. Por eso nadie puede decir hoy: “Soy un pecador demasiado grande, ¡la gracia de Dios no me basta!”. Cuando Pablo reflexiona sobre todo esto, estalla en alabanzas.

4.5 - Buena batalla – malos ejemplos

Versículos 18-20. En el versículo 18, el apóstol vuelve sobre la misión para la que Timoteo fue enviado a Éfeso. Defender la doctrina cristiana significa luchar por la verdad –luchar contra las artimañas del enemigo tanto desde fuera como desde dentro. Se necesita una fe inquebrantable y una buena conciencia para poder ganar esta batalla. Himeneo y Alejandro habían rechazado la buena conciencia al tolerar ciertos pecados en sus vidas. Por lo tanto, naufragaron en lo que respecta a las verdades de la fe cristiana.

5 - 1 Timoteo 2

5.1 - La Casa de Dios es una «Casa de oración»

Versículos 1-7. Llegamos ahora al tema principal de la Epístola: la conducta en la Casa de Dios. La primera exhortación del apóstol se refiere a la oración, que es una primera señal de la nueva vida del creyente. Cuando Ananías fue enviado a Saulo de Tarso, que acababa de convertirse, el Señor dijo de este hombre convertido: «Está orando» (Hec. 9:11).

El versículo 1 menciona diferentes formas de oración:

• La súplica (petición ferviente),

• La oración (en general, el hecho de hablar con Dios),

• La intercesión (oración por los demás),

• La acción de gracias (por todo lo que se ha recibido).

Esto nos muestra un amplio campo de acción cuando reflexionamos sobre a quién y por qué debemos orar. El versículo 2 muestra lo que debe caracterizar la vida terrenal de un cristiano creyente: la separación del mundo, la piedad, la dignidad y la honestidad.

Dios quiere que el mensaje del Evangelio llegue a todos los hombres. En su amor por sus criaturas, desea que todos se salven. Este objetivo no se alcanza únicamente mediante la predicación (v. 6). También podemos contribuir a ello con nuestras oraciones y con nuestra vida personal en el temor de Dios. Esto se desprende claramente de la relación entre el versículo 3 y los versículos 1-2.

El Señor Jesús se presenta aquí como el mediador entre Dios y los hombres. Como hombre sin pecado, totalmente dependiente y obediente, satisfizo todas las exigencias de Dios. Para nosotros, pobres pecadores, se convirtió en el sacrificio expiatorio al tomar sobre sí el salario del pecado, la muerte.

5.2 - La oración de los hombres de manera adecuada

Versículo 8. En este pasaje, se considera por separado a los hombres y a las mujeres. Solo se invita a los hombres a orar en todo lugar. Para las mujeres cristianas, existen restricciones. Todos los creyentes tienen el privilegio de hablar en silencio con Dios, su Padre celestial. Pero en público, la oración es responsabilidad de los hombres creyentes. Es importante que el estado interior de quienes oran esté en orden, que no haya pecados sin juzgar en sus vidas.

5.3 - El comportamiento de las mujeres

Versículos 9-15. Las mujeres que profesan temer a Dios deben velar por que su apariencia y su comportamiento sean modestos, reservados, honorables y decentes. Son las buenas obras las que constituyen su adorno. Estas incluyen todo lo que tiene efectos positivos y beneficiosos.

Estos versículos, dirigidos a las mujeres cristianas, siguen siendo de actualidad a lo largo de todas las épocas, pues el objetivo de Satanás siempre ha sido, y sigue siendo, apartar a la mujer de la posición de sumisión hacia el hombre que Dios le ha dado.

El versículo 12, contiene un mandato claro. La enseñanza y la autoridad se oponen al aprendizaje y a la sumisión mencionados en el versículo anterior. A continuación, se aducen 2 razones para explicar la posición del hombre y de la mujer tal y como Dios la ha previsto para ambos sexos: el orden de la creación y la caída.

Dios creó al ser humano según sus pensamientos como hombre y mujer: 2 seres diferentes, ambos dotados por el Creador de todo lo necesario para asumir plenamente la posición que se les ha dado.

6 - 1 Timoteo 3

6.1 - Requisitos morales para los supervisores

Versículos 1-7. Tras hablar de la conducta de los creyentes, tanto hombres como mujeres, el apóstol aborda ahora la cuestión de los supervisores y los siervos. Muestra cuáles son las condiciones requeridas para ejercer estas funciones entre los cristianos (en la Casa de Dios).

En el Nuevo Testamento, a los supervisores también se les llama ancianos (Tito 1:5, 7). Se trata de un mismo grupo, ya que el término «supervisor» se refiere más al cargo de este servicio y el término «anciano» más a su dignidad. Hoy en día ya no hay apóstoles, por lo que nadie está facultado para nombrar a los ancianos (Hec. 14:23). Por eso ya no tenemos ancianos como ministros designados. Sin embargo, el ministerio de los supervisores sigue existiendo hasta hoy entre los creyentes. Se le podría calificar de ministerio pastoral de ámbito local (Hec. 20:28, 31).

Cuando hermanos maduros y de mayor edad tienen en el corazón el bienestar de los creyentes y se sienten responsables de ellos, aspiran a ejercer un hermoso ministerio. Pero solo si se cumplen las condiciones enumeradas, este ministerio puede ejercerse de una manera que agrade a Dios. Pensemos en un hombre que descuida sus responsabilidades en su propia familia: ¿cómo podría cuidar de la familia de Dios? ¡Ni tampoco un nuevo converso! A algunos creyentes inexpertos se les han confiado responsabilidades que no han sabido asumir porque se han vuelto orgullosos y presuntuosos. Un supervisor también debe tener un buen testimonio ante el mundo. Por ejemplo, aquel que es conocido por sus vecinos no creyentes como una persona desagradable, irascible, arrogante o poco digna de confianza no puede en ningún caso ejercer tal ministerio.

6.2 - Requisitos morales para los siervos

Versículos 8-13. Los siervos o diáconos ejercen una función diferente a la de los supervisores. Mientras que estos últimos se preocupan más por el bienestar interior y espiritual de los creyentes, los siervos o diáconos velan por su bienestar exterior. Encontramos un ejemplo de tales siervos en Hechos 6:1-6, aunque la palabra «siervo» no aparece allí. Entre ellos figuran, por ejemplo, los hermanos que administran el dinero de la colecta (las ofrendas materiales, las colectas del primer día de la semana).

También hay que ser prudente a la hora de elegir a los diáconos. Solo los hermanos que hayan demostrado su valía y que cuenten con la confianza de los demás creyentes podrán desempeñar tales tareas. Al igual que en el caso de los supervisores, una conducta irreprochable en el matrimonio y la vida familiar forma parte de los requisitos necesarios para ejercer este ministerio.

6.3 - El comportamiento en la Casa de Dios

Versículos 14-16. Estos versículos constituyen una especie de paréntesis en el que se presentan el contenido y el propósito de toda la Epístola. 3 puntos llaman especialmente la atención:

1. La responsabilidad respecto a nuestra conducta,

2. El carácter de la asamblea como Casa de Dios,

3. El misterio de la vida en la piedad.

Los redimidos, considerados como la Casa de Dios, constituyen, por un lado, la morada de Dios en la tierra. Por otro lado, tienen la tarea de representar visiblemente la enseñanza del Nuevo Testamento. Esto ocurre en cualquier lugar donde los creyentes se reúnen en el nombre del Señor y son así una representación del templo de Dios (1 Cor. 1:2; 3:16).

El versículo 16 menciona el recurso para tener una conducta adecuada en la Casa de Dios y llevar una vida marcada por una verdadera piedad: el Hijo de Dios hecho hombre.

7 - 1 Timoteo 4

7.1 - Advertencia contra las influencias demoníacas de los falsos maestros de los últimos tiempos

Versículos 1-5. Lamentablemente, los cristianos han fallado a la hora de responder a su elevada vocación de formar juntos la Casa de Dios, columna y baluarte de la verdad. El Espíritu de Dios anuncia aquí lo que iba a suceder.

Los últimos tiempos no son aún los “últimos días” en los que vivimos hoy. Abarcan el periodo que va desde la muerte de los apóstoles hasta la “oscura” Edad Media. Muy pronto hubo hombres que se decían cristianos sin estar verdaderamente salvados por el arrepentimiento y la fe en la obra redentora del Señor Jesucristo. Se adherían exteriormente a la verdad cristiana. Pero un día, abandonaron conscientemente las verdades fundamentales de la fe cristiana y adoptaron otras enseñanzas procedentes de los demonios.

Estas falsas enseñanzas tuvieron repercusiones en la vida práctica y cotidiana de sus seguidores (v. 3). Pero el apóstol precisa que un cristiano puede aceptar cualquier alimento de la mano de su Creador y tomarlo dando gracias antes de la comida.

7.2 - Un buen siervo de Jesucristo

Versículos 6-10. Para ser un buen siervo de Jesucristo, Timoteo debía presentar la verdad a los hermanos de Éfeso, es decir, enseñarles, por ejemplo, cómo hay que comportarse en la Casa de Dios. Debía rechazar firmemente todo lo que estuviera en contradicción con los pensamientos revelados de Dios. En todo lo que enseñaba y transmitía, era importante que él mismo viviera en comunión con Dios. La práctica de la piedad implica el deseo de conocer la Palabra de Dios, es decir, la lectura de la Biblia, la oración y la comunión con los demás creyentes.

Un buen siervo del Señor, que se apoya por completo en las Palabras de la fe y en la sana doctrina del Nuevo Testamento y que las difunde, no siempre tiene una tarea fácil. No todos están dispuestos a escucharlo, ni mucho menos. Incluso puede ser despreciado por su compromiso y sus esfuerzos. Pero no debe desanimarse. Puede poner su esperanza en el Dios vivo y en su bondad, y confiar en él.

7.3 - La cualificación espiritual de Timoteo

Versículos 11-16. Aquí encontramos exhortaciones dirigidas especialmente a Timoteo. Pero, en principio, se aplican a todos los siervos del Señor y en todo tiempo. Es bueno que también las tomemos en serio. Aunque Timoteo era aún joven, tenía la misión de transmitir la verdad de Dios, el patrimonio de la fe cristiana. Debía vivir personalmente lo que enseñaba, para que nadie tuviera motivo de menospreciarlo por su juventud.

El versículo 13, muestra que la lectura de la Palabra de Dios es el fundamento de toda enseñanza cristiana. A continuación, viene la exhortación, es decir, la aplicación de lo leído al corazón y a la conciencia de los oyentes. La enseñanza explica el sentido de las Escrituras, para que los oyentes puedan discernir la voluntad de Dios.

Timoteo había recibido del Señor un don de gracia que no debía descuidar. Cada don de gracia conlleva la responsabilidad de utilizarlo para la gloria del Señor y para el bien de los demás.

Es importante que cada siervo del Señor lleve personalmente una vida de fidelidad, pureza, perseverancia y temor de Dios (v. 15-16).

8 - 1 Timoteo 5

8.1 - El comportamiento hacia diferentes grupos de creyentes

Versículos 1-2. Cuando se trata de nuestro comportamiento hacia otros creyentes, es bueno tener siempre en cuenta a quién tenemos delante. El joven Timoteo no debía tratar a un hombre mayor de la misma manera que a uno más joven. Las relaciones con el sexo opuesto requieren una especial moderación.

8.2 - Cuidar de las viudas

Versículos 3-16. Ahora se trata de las viudas en la iglesia. Dios sabe lo solitaria que puede ser la vida de una viuda. También es consciente de lo fácil que es descuidarlas. En su preocupación por cuidar de ellas, da instrucciones adecuadas a la Iglesia.

Aquí tenemos 3 grupos de viudas

1. Las viudas jóvenes (v. 11-14). Están expuestas a peligros particulares. Por eso se les recomienda que vuelvan a casarse. Los hermanos también deberían tomarse en serio el versículo 14. Quizás el Señor muestre así a alguno de ellos el camino hacia el matrimonio.

2. Las viudas que tienen hijos o nietos (v. 4, 16). Deben ser sostenidas por sus familiares. Esto incluye no solo ayuda económica, sino también el cuidado de los padres o abuelos que se quedan solos. Los hijos deben devolver a sus progenitores el cuidado que recibieron de ellos.

3. Las viudas que son verdaderamente viudas (v. 3, 5, 16). Son hermanas en la fe que están solas y no tienen familiares que las apoyen. Los demás creyentes tienen una responsabilidad especial hacia ellas. Estas viudas deben ser inscritas en una lista para recibir ayuda regular de parte de la asamblea.

8.3 - Honrar a los ancianos

Versículos 17-21. La siguiente exhortación se refiere al comportamiento que se debe adoptar hacia los ancianos. Aunque esta función ya no existe hoy en día, estos versículos siguen siendo válidos para los hermanos de más edad que ejercen tal ministerio. El doble honor que corresponde a estos hombres implica tanto un respeto afectuoso como un apoyo material (comp. el v. 18 con 1 Cor. 9:9-14).

Los hermanos que ejercen un ministerio público están más expuestos a la crítica que los que guardan silencio. Pero las críticas no siempre están justificadas. Timoteo debía actuar con prudencia ante las acusaciones. Sin embargo, si un creyente influyente caía efectivamente en el pecado, el asunto debía tratarse públicamente para que los demás no se dejaran seducir, sino que tomaran conciencia de la gravedad del pecado.

8.4 - Advertencias y consejos a Timoteo

Versículos 22-25. No solo los hombres, sino también Dios, Cristo Jesús y los ángeles elegidos ven lo que ocurre en la Casa de Dios. Por eso Timoteo debía actuar sin prejuicios, no hacer nada por interés propio y no expresar comunión precipitadamente con un creyente mediante la imposición de manos.

Hay ciertos pecados de los hombres que son manifiestos, y es igualmente evidente que acarrean el juicio de Dios. ¿Qué hay de los pecados que nunca se revelan en la tierra? Serán desvelados a más tardar ante el trono de Dios y entonces también serán manifestados.

Muchas buenas obras se realizan sin que los hombres las vean, pero Dios lo ve todo. Un día, también recompensará lo que se haya hecho por él en secreto (2 Cor. 5:10).

9 - 1 Timoteo 6

9.1 - El comportamiento de los esclavos

Versículos 1-2. Entre los primeros cristianos también había esclavos. ¿Cómo debían comportarse? El apóstol no los llama a rebelarse contra sus amos para obtener la libertad. Por el contrario, debían honrar a sus propios amos, incluso a los que eran creyentes, mostrándoles todo el respeto que les era debido. Los esclavos fieles podían ser un testimonio brillante para el Señor y la enseñanza cristiana.

En la práctica, estos versículos se dirigen a todos los empleados creyentes. Si somos diligentes, fieles y honestos en nuestro lugar de trabajo, esto se convertirá en un testimonio positivo para nuestro Señor.

9.2 - Querer hacerse rico

Versículos 3-10. Las enseñanzas sobre el comportamiento en el matrimonio y la familia, en las relaciones mutuas, en el lugar de trabajo, etc., que hemos encontrado hasta ahora en esta Epístola, son absolutamente vinculantes. Cualquiera que piense o enseñe otra cosa se aparta de la Palabra de Dios.

El problema mencionado al final del versículo 5 sigue existiendo hoy en día. Algunos piensan que el cristianismo no es más que un medio para mejorar sus condiciones de vida y obtener ventajas en este mundo. El cristianismo se utiliza, desgraciadamente, con fines ideológicos y políticos. ¡Qué no se hace en nombre de la caridad cristiana!

Dios quiere que nos conformemos con lo que él ha previsto para nosotros. No olvidemos nunca que, como hijos de Dios, somos extranjeros en una tierra ajena y entre un pueblo ajeno. Nuestra meta no es la prosperidad material en la tierra, sino el cielo. Quienes quieran hacerse ricos vivirán inevitablemente muchas experiencias amargas.

9.3 - «El hombre de Dios» y sus características

Versículos 11-14. Cada redimido está colocado por Dios en este mundo para representarlo como «hombre de Dios» (v. 11). Estamos llamados a huir de lo mencionado anteriormente, en particular del amor al dinero.

¿Qué debemos buscar entonces? La justicia práctica en la vida cotidiana, una vida dependiente de Dios y para su gloria, la fe y el amor, la perseverancia para permanecer fieles y superar las pruebas, y la mansedumbre de espíritu. Una vida así nos impondrá ciertas exigencias (v. 12).

9.4 - La aparición de nuestro Señor: la naturaleza de Dios

Versículos 15-16. El apóstol Pablo vincula nuestra responsabilidad de llevar una vida piadosa con la aparición de nuestro Señor en gloria (v. 15-16). Ese día, será visible la recompensa que el Señor concederá a los suyos por su fidelidad durante su vida terrenal. El pensamiento de esta revelación lleva al apóstol a alabar la grandeza y la majestad eterna de Dios.

9.5 - Una palabra para los ricos

Versículos 17-19. Los ricos mencionados en el versículo 17 son aquellos a quienes el Señor ha confiado bienes terrenales para que los administren. Nunca deben confiar en la riqueza como si ofreciera seguridad terrenal, sino poner su confianza en Dios. Tienen el privilegio de compartir su riqueza y así hacer el bien. Si comparamos nuestra situación económica con la pobreza de los países del tercer mundo, todos formamos parte de esos “ricos”.

9.6 - Llamado final a Timoteo

Versículos 20-21. Lo que se nos ha confiado incluye las enseñanzas sobre la naturaleza, los caminos, las relaciones y los consejos de Dios, tal y como nos son comunicados en el Nuevo Testamento. Nosotros también debemos guardar este depósito de la fe con la ayuda de la gracia de Dios.