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Juan 7

La incredulidad de los hermanos de Jesús
Mateo 10:16; Juan 5:44; 15:18-19

1 Después de estas cosas Jesús recorrió Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. 2 Y estaba cerca la fiesta de los judíos, llamada de los Tabernáculos. 3 Sus hermanos, pues, le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea, para que tus discípulos también vean las obras que haces; 4 porque ninguno actúa en secreto, cuando él mismo procura ser conocido en público; si haces estas cosas, manifiéstate al mundo. 5 Porque ni aun sus hermanos creían en él. 6 Jesús, por tanto, les dijo: Mi tiempo no ha llegado todavía; pero vuestro tiempo siempre está listo. 7 El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí sí que me odia, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. 8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esta fiesta, porque mi hora no está aún cumplida. 9 Habiendo dicho estas cosas, permaneció todavía en Galilea.

Jesús en Jerusalén durante la fiesta de los Tabernáculos

10 Pero cuando sus hermanos habían subido a la fiesta, entonces él también subió, no manifiestamente, sino como en secreto. 11 Los judíos por tanto lo buscaron en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel? 12 Y había mucha murmuración entre las multitudes respecto a él; algunos decían: ¡Es hombre bueno! Otros decían: ¡No, sino que engaña al pueblo! 13 Pero nadie hablaba francamente de él por temor a los judíos.

14 Pero siendo ya la mitad de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba. 15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este de letras, sin haber aprendido? 16 Les respondió Jesús, y dijo: Mi enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió. 17 Si alguno quiere hacer su voluntad, conocerá de mi enseñanza, si es de Dios, o si hablo de parte de mí mismo. 18 El que habla por su propia cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria de aquel que le envió, este es veraz, y no hay injusticia en él.

19 ¿No os dio Moisés la ley? Y ninguno de vosotros guarda la ley. ¿Por qué procuráis matarme? 20 La multitud respondió: Demonio tienes. ¿Quién procura matarte? 21 Respondió Jesús y les dijo: Una obra he hecho, y todos os maravilláis a causa de esto. 22 Moisés os ha dado la circuncisión (aunque no sea de Moisés, sino de los padres), y vosotros aun circuncidáis al hombre el sábado. 23 Si un hombre recibe la circuncisión el sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿por qué os enojáis contra mí porque sané totalmente a un hombre el sábado? 24 No juzguéis según la apariencia, pero juzgad con criterio justo.

25 Decían, pues, algunos de los de Jerusalén: ¿No es este el mismo a quien buscan para matarle? 26 He aquí que habla con libertad, y no le dicen nada. ¿Será acaso que los gobernantes han sabido verdaderamente que este es el Cristo? 27 Pero nosotros conocemos a este, y sabemos de dónde es; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es. 28 Jesús entonces clamó en el templo, mientras enseñaba, diciendo: A mí me conocéis, y sabéis también de dónde soy; y yo no he venido de mí mismo; pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis; 29 pero yo lo conozco; porque de él soy, y él me envió.

30 Por esto procuraban prenderlo; pero nadie le echó mano, porque su hora no había aún llegado. 31 Y de entre el pueblo muchos creyeron en él, y decían: Cuando venga el Cristo, ¿hará más milagros que los que ha hecho este hombre? 32 Los fariseos oyeron al pueblo murmurar así de él y los jefes de los sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para prenderle. 33 Jesús por tanto dijo: Todavía un corto tiempo estaré con vosotros, y después voy a aquel que me envió. 34 Me buscaréis y no me hallaréis, y donde yo estoy, vosotros no podéis venir. 35 Entonces los judíos decían entre sí: ¿A dónde irá este hombre, para que no le podamos hallar? ¿Irá por ventura a la dispersión de los gentiles, y enseñará a los gentiles? 36 ¿Qué palabra es esta que ha dicho: Me buscaréis y no me hallaréis, y donde yo estoy vosotros no podéis venir?

37 En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y clamó, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de adentro de él fluirán ríos de agua viva. 39 Pero esto lo dijo respecto del Espíritu, que los que creían en él recibirían; pues el Espíritu Santo no había sido dado todavía por cuanto Jesús no había sido aún glorificado. 40 Muchos del pueblo, al oír estas palabras, decían: Este verdaderamente es el Profeta. 41 Otros decían: Este es el Mesías. Pero algunos dijeron: ¿Viene acaso el Mesías de Galilea? 42 ¿No dice la Escritura que el Mesías viene del linaje de David, y de Belén, la aldea de donde era David? 43 Hubo, pues, una división entre el pueblo a causa de él. 44 Algunos de ellos querían prenderle; pero nadie le echó mano.

45 Vinieron, pues, los alguaciles a los jefes de los sacerdotes y a los fariseos, y estos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? 46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno habló como este hombre habla! 47 Los fariseos les respondieron: ¿Vosotros también habéis sido descaminados? 48 ¿Acaso alguno de los gobernantes, o de los fariseos, ha creído en él? 49 ¡Pero esta gente que no sabe la ley, es maldita! 50 Nicodemo (aquel que vino a Jesús de noche siendo uno de ellos) les dijo: 51 ¿Acaso nuestra ley juzga a alguien sin primero oírle y saber qué hace? 52 Ellos respondieron y le dijeron: ¿Tú también eres de Galilea? Averigua, y verás que nunca surgió profeta alguno de Galilea.

53 [Y ellos se fueron cada uno a su casa.]

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