Capítulos Todos
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
navigate_before Génesis 26 Génesis 28 navigate_next

Génesis 27

1 Y ACONTECIÓ que cuando Isaac era viejo, y se le habían ofuscado los ojos de modo que ya no veía, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: ¡Hijo mío! y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: He aquí, yo soy ya viejo, y no sé el día de mi muerte. 3 Ahora pues toma tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y caza para mí alguna cosa, 4 y hazme manjares sabrosos, como me gustan, y tráemelos, para que yo coma y mi alma te bendiga antes que yo muera. 5 Y Rebeca, estaba escuchando mientras hablaba Isaac con Esaú su hijo. Y se fué Esaú al campo a cazar al o para traérselo. 6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí, he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: 7 Tráeme caza, y hazme manjares sabrosos, para que yo coma y te bendiga delante de Jehová, antes de mi muerte. 8 Ahora bien, hijo mío, oye mi voz, conforme a lo que te voy a mandar. 9 Ruégote que vayas al rebaño, y me traigas de allí dos cabritos buenos; y yo haré de ellos manjares sabrosos para tu padre, como a él le gustan; 10 y los llevarás a tu padre, para que coma y te bendiga a ti antes de su muerte. 11 Pero Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí que Esaú mi hermano es hombre velludo, y yo, hombre de piel lisa. 12 Quizá me palpará mi padre, y seré en su concepto como quien se burla de él; así traeré sobre mí maldición, y no bendición. 13 Y le dijo su madre: Sobre mí recaiga tu maldición, hijo mío; oye tan lo mi voz, y anda, tráemelos. 14 Fué pues Jacob, y los trajo a su madre; e hizo su madre manjares sabrosos, como le gustaban a su padre. 15 Entonces Rebeca tomó ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas, que tenía consigo en la casa, y con ellas vistió a Jacob, su hijo menor. 16 Y las pieles de los cabritos se las puso sobre las manos, y sobre la parte lisa de su cerviz. 17 Luego puso los manjares sabrosos y el pan que había aparejado, en manos de Jacob su hijo, 18 el cual fué a su padre, y dijo: ¡Padre mío! y él respondió: Heme aquí: ¿quién eres, hijo mío? 19 Y dijo Jacob a su padre: Soy Esaú, tu primogénito; he hecho como me dijiste; levántate, te ruego, siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma. 20 Entonces dijo Isaac a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios me deparó buen encuentro. 21 Dijo además Isaac a Jacob: Llégate acá, y te palparé, para saber si eres en realidad mi hijo Esaú, o no. 22 Llegóse por tanto Jacob a su padre Isaac, el cual le palpó, y dijo: La voz es voz de Jacob, pero las manos, manos de Esaú. 23 Y no acertó a conocerle, porque sus manos estaban vellosas, como las manos de Esaú su hermano; y así le bendijo. 24 Empero le dijo: ¿Eres tú en realidad mi hijo Esaú? Y él respondió: Lo soy. 25 Dijo por tanto: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que le bendiga mi alma. Y él se la acercó, y comió; y le trajo vino, y bebió. 26 Entonces le dijo Isaac su padre: Acércate y bésame, hijo mío. 27 Acercóse pues y le besó: y él olió el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: y, ¡Mira, el olor de mi hijo es como el olor de un campo que Jehová ha bendecido! 28 ¡Déte Dios del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, con abundancia de trigo y de vino! 29 ¡Sírvante pueblos, y póstrense delante de ti naciones: seas señor de tus hermanos, e inclínense a ti los hijos de tu madre! ¡Los que te maldijeren sean malditos, y benditos los que te bendijeren! 30 Y aconteció que apenas acababa Isaac de bendecir a Jacob, y no bien hubo salido Jacob de la presencia de Isaac su padre, cuando Esaú su hermano llegó de su caza. 31 E hizo él también manjares sabrosos y los trajo a su padre, y dijo a su padre: ¡Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga su alma! 32 Pero Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él contestó: Soy tu hijo, tu primogénito, Esaú. 33 Entonces estremecióse Isaac con grande estremecimiento hasta lo sumo, y dijo: ¿Quién es pues aquel que tomó caza, y me la trajo, y yo he comido de todo antes de que tú vinieses, y también le he bendecido? ¡y será bendito! 34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con clamor grande y sobremanera amargo, y dijo a su padre: ¡Bendíceme a mí, a mí también, oh padre mío! 35 Mas él respondió: Vino tu hermano con dolo, y tomó tú bendición. 36 Entonces él dijo: ¿No se le nombró bien Jacob? pues me ha suplantado estas dos veces: tomó mi primogenitura, y he aquí, ¡ahora me ha quitado mi bendición! Y dijo: ¿No has reservado una bendición para mí? 37 Mas Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí, por señor tuyo le he puesto, y le he dado por siervos a todos sus hermanos: de trigo también y de vino le he surtido; y por ti ¿qué podré hacer ahora, hijo mío? 38 Entonces dijo Esaú a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme a mí, a mí también, oh padre mío! Y levantó Esaú la voz y lloró. 39 Respondió entonces Isaac su padre, y dijo: He aquí, provista de las grosuras de la tierra será tu habitación, y del rocío del cielo desde arriba; 40 y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; mas será que, conforme te vayas libertando, sacudirás su yugo de sobre tu cerviz. 41 Y Esaú aborreció a Jacob por motivo de la bendición con que le había bendecido su padre; y decía Esaú en su corazón: Se acercan ya los días del duelo por mi padre; entonces mataré a Jacob mi hermano. 42 Y fueron contadas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; por lo cual envió y llamó a Jacob, su hijo menor, y le dijo: He aquí que tu hermano Esaú va a vengarse de ti, matándote. 43 Ahora pues, hijo mío, oye mi voz, y levántate y huye a casa de Labán, mi hermano, a Carán; 44 y estáte con él algunos días, hasta que calme la cólera de tu hermano; 45 hasta que la ira de tu hermano se aparte de ti, y él se olvide de lo que le has hecho: yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué he de quedar sin hijos, privándoseme de ambos de vosotros en un mismo día? 46 Dijo pues Rebeca a Isaac: Fastidiada de la vida estoy con motivo de las hijas de Het: si Jacob toma mujer de las hijas de Het, tales como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿de qué me servirá ya la vida?

navigate_before Génesis 26 Génesis 28 navigate_next
arrow_upward Arriba