0 - Introducción


person Autor: Harm WILTS 19

library_books Serie: El hogar según el plan de Dios

(Fuente autorizada: creced.ch – artículo corregido)


Cuando nos casamos, mi esposa y yo, como tantas otras parejas en la misma circunstancia, recibimos muchos mensajes de felicitaciones. En una de las cartas se leía lo siguiente: “El casamiento es una bendita institución que Dios ha preservado desde el paraíso”. Después de casi 60 años de vida conyugal y familiar, confirmo plenamente esta declaración.

No obstante, también he aprendido por experiencia –y lo he observado en otros– que esta bendición no nos es dada ni garantizada de forma duradera sin algunas condiciones. Vivimos en un mundo pecador del cual Satanás es el príncipe. En esta sociedad actúan toda clase de fuerzas contrarias que tienden a destruir la vida familiar, causando muchos daños. Durante años me he confrontado a numerosos problemas familiares, ya sea en mi vida profesional, en la obra de evangelización o en el trabajo misionero. A propósito de este tema, se me han formulado numerosas preguntas cuando visitaba los hogares, al exponer la Palabra en las reuniones o durante conferencias en que se trataba este asunto.

En la Biblia –tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento– hallamos la respuesta a los problemas conyugales y familiares de nuestro tiempo. Por cierto, que las familias descritas en la Palabra de Dios vivían en otras épocas y en condiciones distintas de las nuestras. Los usos y costumbres eran diferentes y no es posible trasladar directamente todas esas maneras de obrar al modelo cultural de nuestra sociedad, y menos aún aplicarlas al pie de la letra. Además, no siempre son familias ejemplares las que nos son presentadas.

La Biblia es un libro verdadero. La Palabra de Dios reclama nuestra atención tanto para imitar el bien como para evitar el mal en la vida familiar. Por eso, también podemos aplicar aquí lo que dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:11: «Estas cosas les acontecían como ejemplos, y fueron escritas para advertirnos».

Al estudiar este tema, he estado de nuevo sorprendido al ver las numerosas instrucciones de este Libro tan antiguo que son todavía de actualidad. En realidad, no podría ser de otra forma puesto que es Dios quien nos lo ha dado. Se dirige a todos los hombres, de todas las épocas y de todos los países.

La naturaleza humana permanece hoy igual a la de la primera pareja, después de la caída. Todos los hombres tienen las mismas tendencias pecadoras capaces de conducir a los mismos extravíos. Además, Satanás aún es el gran seductor y homicida desde el principio (Juan 8:44). Siempre intenta corromper lo que Dios ha dado al hombre para su bendición. Esto concierne particularmente a la vida conyugal y familiar.

Después de estas consideraciones, el lector habrá comprendido la intención de este artículo. No pretende dar soluciones definitivas a los problemas que generan los esponsales, el matrimonio, la sexualidad, la planificación de nacimientos y la educación de los hijos. Con el deseo de ser de ayuda y bendición a muchos, nos proponemos presentar a ciertas familias la Biblia como enseñanza útil para la vida familiar de nuestro tiempo. También se examinarán diversas consideraciones referentes a la vida conyugal y familiar.


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