Índice general
Perspectivas cristianas sobre el mundo actual
Autor: Hamilton SMITH 93
Tema: El mundo
1 - ¿Por qué las guerras afectan principalmente a las naciones llamadas cristianas?
El hecho de que la guerra se limite prácticamente a los países que se dicen cristianos [1] proclama sin lugar a duda que Dios está en conflicto con la cristiandad. Podemos preguntarnos por qué Dios, en sus designios providenciales, ha permitido que ocurra este mal tan terrible.
[1] Escrito en 1920?
2 - Las 3 grandes revelaciones de Dios a la humanidad
Para responder a esta pregunta, debemos recordar que Dios se ha revelado a los hombres de 3 maneras principales. En primer lugar, como Creador del universo (Gén. 1). En segundo lugar, como Juez de toda la tierra (Gén. 18:25). En tercer lugar, como Dios Salvador, que quiere que todos los hombres sean salvos (1 Tim. 2).
Como Creador, Dios estableció ciertas relaciones entre todas sus criaturas, instituyendo en particular todo el círculo de las relaciones familiares.
Como Juez de toda la tierra, Dios ha ordenado ciertos poderes para el gobierno del mundo, tales como reyes, gobernantes y magistrados, en cuyas manos ha puesto la espada (Rom. 13:4), con el fin de contener el mal y castigar a los malhechores.
Como Dios Salvador, ha declarado su gracia proclamando el perdón de los pecados entre todas las naciones, mediante la fe en la persona y la obra del Señor Jesús.
3 - La respuesta de la humanidad a esta triple revelación
¿Cómo ha respondido el mundo a esta triple revelación? ¡Ay! ¿No es evidente que Dios ha sido negado, que sus derechos han sido pisoteados y que su misericordia ha sido despreciada en todas las formas en que ha querido revelarse, y esto no solo en las regiones oscuras de la tierra, donde toda idea de Dios ha desaparecido hace mucho tiempo, sino también en la cristiandad, que pretende tener el verdadero conocimiento de Dios?
4 - El abandono de Dios en los diferentes ámbitos del mundo
En el mundo científico, que se jacta de su inteligencia y su conocimiento, los líderes de la ciencia han pisoteado la idea de un Creador y han tratado de explicar la “vida” y todos los “fenómenos naturales” al margen de Dios. La masa, confundida por una demostración de conocimiento, está totalmente dispuesta a aceptar la evolución o cualquier otra teoría descabellada que surja de la mente rebelde del hombre; así, cualquier pensamiento de Dios como Creador se desvanece en la mente de los hombres. Pero al renunciar a Dios el Creador, se produce necesariamente un relajamiento, e incluso un abandono, de todas las relaciones que el Creador ha establecido. Así, vemos por todas partes cómo se rompen las relaciones familiares y, como consecuencia inevitable, un aumento considerable de la inmoralidad y de la corrupción.
En el mundo político, el gobierno del mundo se lleva a cabo cada vez más sin ninguna referencia a Dios. Los hombres aprueban sus leyes, celebran tratados, forman alianzas, van a la guerra y restablecen la paz según la voluntad del pueblo, sin pensar en Dios. Y al dejar a Dios de lado, se ha abierto la puerta a todo tipo de injusticias políticas. La verdad está sustituida por la mentira diplomática; los principios deben ceder el paso a la política; el derecho debe inclinarse ante la fuerza. En lugar de utilizarse para restringir el mal, el poder de la espada se convierte en el instrumento que expresa la crueldad, la codicia y el odio de los hombres que intentan reinar sin Dios; y así, la violencia invade la tierra.
En el mundo religioso, en la cristiandad (de la que hablamos), encontramos, por un lado, una serie de sectas que se declaran “ortodoxas” y, por otro, un número cada vez mayor de sectas anticristianas.
5 - Las sectas anticristianas
Las sectas anticristianas, como la Ciencia Cristiana, el Millennial Dawnism, los Adventistas del Séptimo Día, el Cristadelfianismo, el Mormonismo, el Movimiento de las Lenguas (glosolalia) y muchas otras, se parecen entre sí en que niegan más o menos abiertamente la divinidad de Cristo y su obra expiatoria.
6 - Las iglesias llamadas ortodoxas
Pero ¿qué hay de las sectas que se autodenominan “ortodoxas”? ¡Ay! Observamos que en casi todas estas sectas la “crítica superior” ha socavado la fe implícita en la Biblia como Palabra de Dios; el materialismo burdo rechaza todo lo que es milagroso: el nacimiento virginal de Cristo, los milagros de Cristo y la resurrección de Cristo; el unitarismo (que ya no se limita a los unitarios) niega la divinidad de Cristo; una moralidad estéril, que se expresa mediante buenas obras hacia los hombres, sustituye la obra expiatoria de Cristo; La organización humana deja de lado el Espíritu de Dios y su acción; el humanitarismo niega el castigo eterno, y un materialismo burdo excluye toda creencia en la venida de Cristo. Los hombres del mundo religioso “pisotean al Hijo de Dios”, consideran “la sangre del pacto como algo impuro” y “desprecian el espíritu de gracia”.
La parte oriental de los que profesan el nombre de Cristo está marcada por la idolatría (iconolatria); la parte occidental se caracteriza bien por la superstición de Roma, bien por el racionalismo de los países protestantes. Pero todos estos males –la idolatría, la superstición y el materialismo– conducen por caminos diferentes al mismo fin: la infidelidad práctica, es decir, la exclusión total de Dios, en los hechos, si no en las palabras.
7 - El terrible diagnóstico
Ya sea que miremos al mundo intelectual, al mundo político o al mundo religioso, en todos los ámbitos encontramos el mismo terrible pecado: el abandono de Dios.
8 - La función y el fracaso de los verdaderos cristianos
Pero ¿qué hay de los verdaderos cristianos? Porque en medio de esta cristiandad corrupta, hay miles y miles de verdaderos discípulos de Cristo, hombres y mujeres, en los que Dios ha obrado por medio de su Espíritu. La Escritura se refiere a ellos como «la sal de la tierra» (Mat. 5:13). Pero entonces, ¿cómo es posible que ejerzan un efecto tan débil sobre el mundo? La exhortación del Señor fue clara: «Tened en vosotros mismos sal, y vivid en paz los unos con los otros» (Marcos 9:51). Por desgracia, estamos muy lejos de preservar el mundo, porque no nos hemos mantenido puros y sin mancha de su maldad. Muy lejos de mantener la paz en el mundo, porque no hemos mantenido la paz entre los creyentes. De hecho, somos tan incapaces de mantener la paz entre nosotros, que nos hemos convertido en un escándalo y un motivo de burla por nuestras perpetuas disputas y divisiones.
9 - La conclusión ineludible
Así, a pesar de que hay hombres dedicados a Dios en el mundo, ¿no debemos reconocer con tristeza que, en general, el pueblo del Señor está marcado por la pérdida de su primer amor; por el hecho de que sigue lo que es justo a sus propios ojos en lugar de apegarse a Cristo, la Cabeza; por un sectarismo estrecho en lugar de considerarse unos a otros como miembros del Cuerpo de Cristo; por la amargura en lugar del amor mutuo; por la mundanidad y el espíritu terrenal en lugar de conservar el carácter de extranjeros y peregrinos de la vocación celestial; por la facilidad y la pereza en lugar de la energía y el celo al servicio del Señor? Así es como la sal ha perdido en gran medida su sabor. Sea cual sea la forma en que consideremos el cristianismo, nos enfrentamos al fracaso y la ruina por todas partes.
10 - ¡Qué mundo ante los ojos de nuestro Dios!
¡Qué mundo se extiende ante la mirada de un Dios santo! El paganismo sin conocimiento de Dios, el islam con un conocimiento pervertido de Dios, el cristianismo que abandona a Dios y la masa de verdaderos cristianos que se alejan de Dios.
11 - El juicio y el gobierno de Dios
Dios soporta el mal durante mucho tiempo, pero llega un momento en que la gloria de su nombre exige que, en su gobierno providencial, los hombres escuchen su voz, que cosechen el dolor generalizado que no es más que el fruto de su alejamiento de Dios. Pero cuán solemne debe ser la condición de la cristiandad que hace necesaria una catástrofe [2] tan profunda y aplastante. Porque podemos estar seguros de que, si algo menor hubiera bastado para despertar a los hombres de su indiferencia pecaminosa hacia Dios y para despertar a los cristianos de su sueño egoísta, Dios, lleno de misericordia, habría actuado sin duda de otra manera.
[2] NdT: El autor se refiere a la guerra de 1914-1918.
Después de una larga paciencia, Dios, en sus caminos gubernamentales, desenvainó la espada contra las naciones y dijo: «Espada, pasa por la tierra» (Ez. 14:17). Todas las naciones que se dicen cristianas están directa o indirectamente implicadas en este terrible conflicto, cuyo desenlace nadie puede prever. Ha afectado a todos, desde los más altos hasta los más bajos, creyentes y no creyentes, sumiendo a millones de personas en el dolor, la ruina, la desolación y la muerte.
12 - ¿Dónde puede encontrar consuelo el cristiano?
Y en medio de todo este dolor, ¿dónde puede encontrar consuelo el cristiano? ¿A quién puede recurrir el cristiano? ¿Al mundo? ¡Ay, no hay esperanza aquí abajo! ¿A los cristianos del mundo? ¡Ay, hay poca esperanza aquí abajo! ¿A quién podemos recurrir entonces? Solo a Dios: «Tu destrucción vendrá, oh Israel, porque estás contra mí, contra tu ayuda» (Oseas 13:9, LBLA). Dios permanece, y con Dios no hay cambio. «Tú permaneces» y «tú eres el mismo» (Hebr. 1:11-12).
El mundo cuenta con sus millones y sus municiones, sus ejércitos y sus marinas para poner fin a la guerra. Que los cristianos esperen a Dios, para que se cumpla Su propósito: «Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza» (Sal. 62:5). Miremos más allá de todas las causas secundarias y aceptemos esta terrible disciplina de Dios: «¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?» (Amós 3:6).
13 - La actitud que se espera de los verdaderos creyentes
Confesemos nuestro fracaso y busquemos, por medio del Espíritu, un gran avivamiento en el corazón del pueblo de Dios, y luego continuemos nuestro camino, implorando la misericordia de Dios, levantando un clamor unánime por la paz en el mundo. Como cristianos, hemos fracasado estrepitosamente, pero nuestro fracaso no disminuye en nada nuestra responsabilidad de clamar a Dios para que las almas reciban la bendición eterna y para que la paz sea restablecida y mantenida mientras el pueblo de Dios aún esté en el mundo.
14 - El ejemplo del cautiverio en Babilonia
Cuando el pueblo de Dios estaba en cautiverio, Jehová le envió un mensaje a través de Jeremías, diciendo: «Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz» (Jer. 29:7). El pueblo al que se le pedía que orara era un pueblo defectuoso. La ciudad por la que se le pedía que orara era una ciudad condenada. Sin embargo, debían orar. Podríamos pensar que es difícilmente aceptable que tales personas oren por los demás, y que es completamente inútil orar por una ciudad así. ¡Pero no! Porque si Jehová reconoce plenamente la vergüenza de su pueblo y su mano estaba sobre ellos para juzgarlos, ya que dice: «Mi pueblo fue llevado cautivo» (Is. 5:13), sin embargo, continúa: «Rogad por ella a Jehová», porque su misericordia es muy grande.
Es nuestra responsabilidad y nuestro privilegio hacer «peticiones, oraciones, intercesiones, acciones de gracias, por todos los hombres, por los reyes y por todas las autoridades; para que llevar vivamos tranquila y sosegadamente, con toda piedad y honestidad», y, sobre todo, para que el Evangelio sea proclamado de acuerdo con el deseo de Dios nuestro Salvador, que «quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen al pleno conocimiento de la verdad» (1 Tim. 2:1-6).
15 - Conclusión y esperanza
Que el Señor vuelva el corazón de todo su pueblo hacia Él, en la oración individual y colectiva, y en la intercesión, porque «¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él?» (Joel 2:14). Los líderes de este mundo saben cómo dejar detrás de ellos el dolor y la maldición, como pueden atestiguar las viudas y los huérfanos, los arruinados y los corazones rotos; pero Dios, solo Dios, puede dejar detrás de él una «bendición» en medio de toda esta angustia. Y cuando la miseria actual haya desaparecido para siempre, como un mal sueño, ¿no recordarán muchas almas este triste período?,
«Y ellas bendecirán la mano que las guio,
Y bendecirán el corazón que lo planeó todo,
Cuando sean introducidas donde reside la gloria
En la tierra de Emanuel».