Carta sobre la naturaleza divina de Cristo


person Autor: John Nelson DARBY 45

flag Tema: Señor Jesús


Mi querido Señor,

Su tratado me da la oportunidad de ampliar un poco más la evidencia bíblica de la Deidad del Señor.

La pregunta es: ¿Qué dice la Escritura? Ningún cristiano niega que tenga que orar al Padre, pero también es cierto que las oraciones se dirigen al Señor, e incluso «invocar el nombre del Señor Jesús» es, por así decirlo, una definición del cristiano (1 Cor. 1:2). Esteban pide al Señor Jesús que reciba su espíritu, y Pablo le ruega que le quite la espina de su cuerpo (2 Cor. 12:8). Un hijo de Dios ora a su Padre, pero la administración de la Casa de Dios está en manos del Señor.

Es una afirmación extraña decir que las Escrituras no dicen que Jesús es Dios, y tenga en cuenta que la pregunta está estrechamente relacionada con esta: “¿Qué era antes de ser hombre?” Ahora leemos: «El Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Luego: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros». No negará usted que fuese Jesús. ¿Deja Dios –pues Jesús lo era– de ser Dios? Era «en forma de Dios», dejó a un lado su gloria y tomó «la forma de un esclavo»; pero se le sigue llamando Dios: Jesús es Emmanuel, Dios con nosotros (Mat. 1:23). Por eso las Escrituras lo llaman Dios. Además, Jesús significa Jah o Jehová Salvador. Su propio nombre dice que es Jehová (o Yahvé); ¿acaso Jehová no es Dios? Jesús recibió este nombre porque iba a salvar «a su pueblo de sus pecados», ¿el pueblo de quién? Por eso, en Juan 12, el evangelista cita un pasaje de Isaías 6, donde se despliega la máxima gloria de Jehová, y dice (v. 41) que el profeta vio la gloria de Cristo y habló de él. Por eso el Señor volvió a decir a los judíos: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré» (Juan 2:19).

Su pregunta sobre el Hijo de David no significa nada. Nadie dice que Dios sea el Hijo de David: «Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David…» (Mat. 1:1); todos los cristianos reconocen que Cristo nació en el mundo como hombre; lo que dicen es que el Hijo de David era también Dios. Tomemos el final del segundo capítulo de 1 Juan y el comienzo del tercero. En el versículo 28 del segundo capítulo, leemos: «Se manifieste»; él es Cristo; en el versículo 29, los santos son presentados como nacidos «de Él», pero en el capítulo 3:1, son «hijos de Dios»; entonces el mundo «no lo conoció», se dice, es decir, no conoció a la misma Persona que es Cristo en la tierra. En el versículo 2, «ahora somos hijos de Dios», luego viene «cuando se manifieste», ahora es Cristo. Nadie puede leer este pasaje sin ver que Cristo y Dios eran un mismo objeto, una misma persona, en el pensamiento del apóstol. Lo mismo ocurre al final de la epístola: «Estamos en el Verdadero, es decir, en su Hijo Jesucristo: Él es el Dios verdadero y la vida eterna».

Esta verdad se encuentra incluso en el Antiguo Testamento. En Daniel 7, el Hijo del hombre se acerca al Anciano de los días (v. 13), pero más adelante viene el Anciano de los días (v. 22). Asimismo, en el Apocalipsis (1:17), «el primero y el último» es Aquel que está «vivo» y que estaba «muerto». En el capítulo 1:8, el Alfa y la Omega es el Todopoderoso; y en el capítulo 22:12 y 13, el Alfa y la Omega es Cristo que viene. En 1 Timoteo 6:14-16, «el bendito y único Soberano» es «Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan», y en Apocalipsis 19:16, este «Rey de reyes y Señor de señores» es Cristo. En Juan 17, Jesús pide ser glorificado cerca del Padre, pero esta gloria la tenía antes de que el mundo fuera. Lo que dice es que Él no hace ni puede hacer nada como si fuera de sí mismo (Juan 5:19). Lo mismo se dice del Espíritu Santo (16:13): «No hablará de sí mismo», de sí mismo como fuente. Ningún cristiano niega que Jesús tomó la forma de un esclavo y que siempre ha vivido así en la tierra; pero ¿quién «tomó la forma de un esclavo»? No es un ángel. Un ángel es un siervo, y no puede dejar su estado original. Cristo «se despojó a sí mismo» (Fil. 2:7) mientras estaba en forma de Dios; ¿era esta una forma falsa? Que el Señor me perdone por hacer esta pregunta; la hago por su bien, mi querido Señor. Cristo podía decir: «Antes de que Abraham fuera, Yo soy». La plenitud de la Deidad, usted lo admite, habitaba en él. El Hijo de Dios era mucho más que el Hijo de David: «Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo mismo». ¿De quién eran los pensamientos y las palabras de Cristo? ¿No eran de un hombre, y sin embargo de quién eran? Podía decir a propósito de sí mismo: «El Hijo del Hombre que está en el cielo». ¿Qué era Él antes de bajar a esta tierra? El Verbo que se hizo carne, ¿era Dios o no, antes de eso?

Probar que era hombre, no prueba nada; lo creemos como siendo una verdad fundamental. ¿Pero era solo un hombre? Por supuesto que no. Era «la Palabra»; había «bajado del cielo». ¿Qué era antes de convertirse en hombre? Afirma ser Uno con el Padre (Juan 10:30); ¿es eso propio de una criatura? Si no era una criatura, entonces era Dios. O tendríamos a alguien que no fue creado, que tiene una existencia independiente en sí mismo, y sin embargo no es Dios; esto es una confusión y algo imposible. «Por medio de él fueron creadas todas las cosas», ¿quién es? Él es «el primogénito de toda la creación», porque la ha creado; además, «todas las cosas existen por él» (Col. 1:16, 17). Él estaba en el principio, y por medio de él se hicieron todas las cosas; sin él no se hizo nada de lo que se hizo (Juan 1:1, 3): por eso él no fue hecho. ¿Hay dos dioses? Él puso los cimientos de la tierra, y los cielos son obra de sus manos; ellos perecerán, pero él permanece. Todos los ángeles de Dios deben adorarle (v. 6). «¡Bienaventurados todos los que confían en él! (Sal. 2:12) en él, el Hijo; y «Dichoso el hombre que confía en Jehová», pero «maldito el hombre que confía en el hombre» (Jer. 17:7, 5). El Señor dijo: «Yo y el Padre somos uno» (Juan 10:30), ¿una criatura puede decir eso?

Así, encuentro que Jesús es llamado Dios antes de venir al mundo (Juan 1), y después de venir al mundo: es «Dios con nosotros». Él creó todas las cosas, y «todas las cosas existen por medio de él»; debe ser adorado como el primero y el último, el Alfa y la Omega, que es el título expresamente dado al Todopoderoso, Rey de reyes y Señor de señores, Anciano de días. Y para que no pensemos que él es algún Dios inferior, se nos dice que «toda la plenitud de la Deidad habita en él corporalmente» (Col. 2:9). La enseñanza moral de las Escrituras lo confirma. «Cristo lo es todo» para el cristiano, de modo que, si no es Dios, Dios no es nada. Él es el objeto de la devoción suprema del corazón: debo vivir para él (2 Cor. 5:15). ¿Sería esto apropiado si solo es una criatura? Esta es la verdadera pregunta: “¿Es una criatura o es el Creador?” Ningún cristiano niega que es realmente un hombre, y que ha tomado una posición de inferioridad en relación con el Padre; pero para ello se despojó a sí mismo cuando estaba en forma de Dios, y tomó la forma de un esclavo; ninguna criatura podría hacer esto.

Era, como dice usted, el segundo Adán que estaba pre-ordenado, pero este segundo Adán era el Señor del cielo (1 Cor. 15:47).

Seguramente no vino a hacer su voluntad; su lugar como hombre era el de la obediencia y la dependencia, pero vino en un cuerpo que Dios había formado, habiéndose ofrecido para ello. Usted puede decir que es el Hijo de Dios. ¿Qué quiere decir con esto? «Honrad al Hijo, para que no se enoje» (Sal. 2:12).

«Dios ha hablado en el Hijo». La exaltación de Jesús, de la que usted habla, tuvo lugar después de haber sido hecho «un poco menos que los ángeles» que había creado, «a causa de la pasión de la muerte», siendo «hecho semejante a sus hermanos en todo». Dios «hace de sus ángeles espíritus… pero en cuanto al Hijo, dice: Tu trono, oh Dios», etc., no le hace ser nada. ¿La sangre de un hombre, de alguien que solo es un hombre, limpiaría de todo pecado?

No entiendo cómo puede decir usted que las Escrituras no dicen que es Dios. Lo proclaman una y otra vez, directa e indirectamente, en términos equivalentes. No he citado los pasajes: «Dios manifestado en carne» y «Cristo que está sobre todas las cosas, Dios bendito por siempre», porque los críticos pueden razonar sobre ellos. Sin embargo, este último (Rom. 9:5) es un testimonio tan claro como se puede concebir, y la expresión es tal que solo puede aplicarse a Cristo. ¿No es curioso que usted haya podido pasar por encima de todos los pasajes a los que me he referido, y que solo haya citado aquellos que demuestran que Cristo era verdaderamente un hombre, lo que nadie niega, y sin los cuales, de hecho, su Deidad no nos serviría para nada?

No puedo, en el breve espacio de una carta, pretender discutir completamente tal tema. Pero toda la Escritura confirma la verdad de que Jesús es Jehová. Juan el Bautista era «la voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor», es decir, de Jehová. Así ocurre con Lucas 7:27, comparado con Malaquías 3:1; así también con Lucas 1:76; y también cuando le dice al leproso: «Quiero, sé limpio» (Lucas 5:13). En Isaías 66:15, Jehová viene con fuego y espada, pero sabemos que es Cristo quien viene. ¿Qué significa Miqueas 5:2? ¿Quién es el compañero de Jehová? La purificación del leproso fue obra de Jehová; la distribución de los cinco panes para alimentar a los cinco mil se refiere a los Salmos que hablan de Jehová; y aunque Jesús lo hizo como Hijo del hombre (Lucas 9:10-17ss.), cumplió el Salmo 132:15, que habla de Jehová. Jesús no solo realizó milagros, que Dios puede dar a cualquiera para que los haga, si le place, sino que facultaba a otros con su propio poder para hacer lo que el hombre no puede hacer (Lucas 4). Menciono todos estos pasajes, para confirmar el testimonio directo que la Escritura da de su divinidad; y no pueden concordar con ninguna otra doctrina. Y podrían multiplicarse remitiéndose a cada página del Evangelio. «El Hijo da vida a los que quiere» (Juan 5:21); ¿se puede decir esto de un simple hombre, de una criatura? El Antiguo Testamento declara que Jehová iba a venir, y su camino iba a ser preparado, pero era Cristo. Hebreos 12:25, 26 muestra positivamente que Cristo es el Jehová del monte Sinaí… Por favor le pido, que sopese los pasajes; pues es el mayor de todos los consuelos saber que Dios ha bajado así y se ha hecho hombre, que se nos revela tan cerca. Conozco a Dios conociendo a Cristo, por lo que encuentro que es gracia y amor, y no puedo conocerlo de otra manera. ¡Que Dios le dé de verlo así!

Traducido de «Le Messager Évangélique», año 1894, página 409


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