Inédito Nuevo

La insensibilidad humana


person Autor: William Wooldridge FEREDAY 34

flag Temas: La salvación: el camino y el plan de la salvación según la Biblia Los folletos


«El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; Israel empero no conoce a su Señor; mi pueblo no considera» (Is. 1:3).

«Aun la cigüeña en los cielos conoce sus épocas determinadas, y la tórtola y la golondrina y la grulla observan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el reglamento de Jehová» (Jer. 8:7).

1 - La comprobación de la insensibilidad humana

De todas las criaturas que conocemos, el hombre es, con mucho, la más dotada y privilegiada. Además, Dios lo ha establecido como señor y jefe de todo el sistema en el que evoluciona. Siendo así, es doloroso que se haya establecido una comparación divina entre el hombre y los animales y las aves, con un resultado totalmente desfavorable para el hombre. En Isaías 1Jeremías 8, encontramos a lo largo de todo el texto un lenguaje de queja. El Creador se queja de su criatura, el hombre. Nuestros textos exponen su insensibilidad, tanto a la gracia de Dios como a su juicio.

2 - La insensibilidad a la gracia de Dios

Isaías 1:3 (VM) se dirigía a un pueblo de costumbres pastorales. Aún no era la época de las grandes ciudades industriales. Cada hombre poseía bueyes y asnos. En consecuencia, Jehová pide a su pueblo que vaya a sus propios corrales y aprenda una lección. «El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; Israel empero no conoce a su Señor; mi pueblo no considera». No son los animales domésticos más inteligentes, pero sin embargo ofrecen una reprimenda al hombre.

3 - El ejemplo del buey

El buey sabe a quién pertenece, pero «Israel no conoce» a su Señor. ¿Son los hombres más inteligentes hoy en día? Cada hombre pertenece a Dios, pero ¿son conscientes de ello?

«En él vivimos, nos movemos y existimos... de él somos linaje» (Hec. 17:28). Daniel denunció así al miserable Belsasar: «Dios en cuya mano está tu aliento, y cuyos son todos tus caminos, no le has glorificado» (Dan. 5:23, VM).

4 - ¿Son los hombres más conscientes hoy en día de su posición con respecto a Dios?

La administración del universo ha sido confiada a un Hombre. «La cabeza de todo hombre es Cristo» (1 Cor. 11:3). El Padre le ha dado autoridad sobre toda carne (Juan 17:2). Tarde o temprano, todo ser creado se verá obligado a reconocerlo. En el nombre de Jesús, toda rodilla debe doblarse y toda lengua confesar que él es el Señor, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:10-11).

¡Qué ceguera impide a los hombres comprender a quién pertenecen hasta que se ven obligados a hacerlo, cuando el tiempo se ha acabado y la salvación se ha vuelto imposible!

4.1 - El ejemplo del asno

El asno sabe quién lo alimenta, «pero mi pueblo no tiene» entendimiento. La bestia sabe de qué mano provienen sus beneficios, ¡pero el hombre no! Sin embargo, como dijo Pablo a los hombres de Listra en Hechos 14:17, Dios nunca se ha dejado sin testigos, porque ha hecho el bien a los hombres, dándoles lluvias del cielo y estaciones fértiles, llenando sus corazones de alimento y gozo.

Pero ¿reconocen los hombres su mano? Sería interesante saber en cuántos hogares de esta Inglaterra supuestamente cristiana los hombres han dado gracias hoy en la mesa. «Dar gracias» (2 Tes. 1:3) como se hacía antiguamente está desapareciendo, en consonancia con la creciente infidelidad de nuestra época. Si los hombres no reconocen a Dios en sus dones menores, ¿cuál es su actitud hacia el prodigioso don de su Hijo? ¿Se aprecia a Cristo?

5 - La insensibilidad al juicio de Dios

5.1 - El ejemplo de las aves migratorias

Así, en Isaías 1:3, Dios se queja de la insensibilidad del hombre a su gracia; en Jeremías 8:7, se queja de su insensibilidad al juicio. La cigüeña, la golondrina, etc., conocen su estación, «pero mi pueblo no conoce el reglamento de Jehová». Las aves mencionadas en este pasaje son todas migratorias. Están atentas a las estaciones. Perciben cuándo termina el período soleado y cuándo se acercan las nubes y las tormentas del invierno, y tienen el instinto de saber cuándo deben partir. ¡Pero ay del hombre!

6 - Las aplicaciones históricas

6.1 - La época de Jeremías

¿Cuál era la naturaleza de la época en la que Jeremías profetizaba? Eran los últimos días del reino de Judá. El reino de las 10 tribus del Norte ya había sido derrocado, y «el asolador de las naciones» (Nabucodonosor) (vean Jer. 4:7, VM) se disponía ahora a derrocar también a Judá. El juicio era, por tanto, inminente, pero el pueblo no lo comprendía. Y así, no hubo arrepentimiento.

6.2 - La época de Jesucristo

En la época de nuestro Señor, los hombres podían discernir el aspecto del cielo, pero eran incapaces de discernir las señales de los tiempos (Mat. 16:3). Eran demasiado obtusos para ver que era un gran día de oportunidad para ellos. Tenían entre ellos al Mesías tan esperado, y si no lo reconocían, lo perderían y sufrirían en su lugar el azote romano.

7 - Los ejemplos opuestos: hombres atentos a las advertencias divinas

7.1 - Noé

Los hombres de la época de Jeremías y de la época de nuestro Señor encuentran su contrapunto en Noé. «Por la fe Noé, advertido por Dios acerca de lo que aún no se veía, con reverente temor preparó un arca para la salvación de su casa» (Hebr. 11:7). Al igual que la grulla y la golondrina, vio acercarse las nubes oscuras y consideró prudente buscar un lugar seguro.

7.2 - Los ninivitas

Los hombres de Nínive nos dan una lección aún más impactante. Toda la ciudad se conmovió profundamente con la predicación de Jonás, hasta el punto de que el rey bajó de su trono y se humilló ante Dios con todo su pueblo. Reconocieron una advertencia del cielo en las denuncias de aquel hombre extraño que recorría sus calles.

8 - La aplicación a la época actual

8.1 - El mundo se encuentra en un momento crítico

Nunca ha habido un momento más solemne en la historia del mundo que el actual. Los presagios que nos rodean son de lo más graves. Todo apunta a una catástrofe inminente. Los asuntos humanos han llegado a un punto crítico. Los estadistas y los líderes de todos los bandos lo perciben. Pero ¿qué es ese punto que está tan cerca? El fin de la era del hombre y la llegada del día del Señor. La “era del hombre” es ese largo período durante el cual el hombre ha podido actuar a su antojo sin una intervención manifiesta del cielo.

8.2 - El anuncio del «día de Jehová» y del juicio venidero

El día de Jehová es el reino venidero del Señor Jesús, que se establecerá repentinamente, acompañado de juicios devastadores.

Su aparición reducirá a cenizas toda la estructura de la civilización impía del hombre, y sobre sus ruinas establecerá un nuevo orden que se ajustará perfectamente a los ojos y al corazón de Dios. El sabio dice: «El prudente prevé el mal, y se esconde; mas los simples pasan adelante, y llevan el daño» (Prov. 22:3).

8.3 - Un llamado personal

Teniendo en cuenta la ruptura que se avecina, ¿son ustedes «prudentes» o «simples»? La golondrina y sus semejantes, ¿tendrán que reprenderles abiertamente?