«Olvidando lo que queda atrás»

Filipenses 3:14


person Autor: William KELLY 16


«Hermanos, no considero que lo haya alcanzado; pero una sola cosa hago: olvidando las cosas de atrás, me dirijo hacia las que están delante, prosigo hacia la meta…» (Fil. 3:13-14).

1 - No se trata de olvidar los fracasos del pasado

El apóstol no quiere decir que se deba cerrar los ojos, o que él haya cerrado los ojos a sus pecados y faltas pasadas. Por el contrario, es muy malo olvidar lo que Cristo sufrió a causa de nosotros, como las muchas maneras en que hemos deshonrado a Dios. Esto no va en detrimento de una paz bien establecida, sino todo lo contrario. Un hombre puede regocijarse aún más en el Señor si juzga plenamente sus faltas. Es la tendencia de una conciencia que no está del todo contenta a querer evitar pensar en todo aquello de lo que nos hemos alejado conscientemente, apenando así al Espíritu Santo. Es justo examinarnos a fondo; es justo pedirle a Dios que nos sondee y nos pruebe, y que nos guíe por el camino eterno. La confianza en la gracia, lejos de debilitar nuestro sentimiento de insuficiencia o de encubrir nuestros fallos, es el resorte que nos permite ver y afrontar la realidad de las cosas en presencia de Dios.

2 - Se trata de olvidar los éxitos del pasado

Así, el apóstol habla de que se olvida «de lo que queda atrás», no con referencia a sus fallos, sino a sus puntos de progreso, los pasos o etapas por los que había avanzado en el conocimiento de Cristo. En lugar de detenerse en algún logro, como si fuera algo para reflexionar (como el fariseo que se comparaba con su vecino), aquí el apóstol Pablo, este hombre bendito, olvida todo lo que podría haber alimentado la autocomplacencia o haberle dado crédito. Daba la espalda al camino que había recorrido. «Me dirijo hacia las que están delante, prosigo hacia la meta, al premio del celestial llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Fil. 3:14). Ese objetivo solo puede estar en el estado de resurrección. Hasta entonces, se contentaba con correr. Esa era su única ocupación. Se trataba de vivir Cristo, porque Cristo era su objeto.

Verdad y Testimonio, 2021-3 pág. 123


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