Adquirir la verdad

«Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia» (Proverbios 23:23)


person Autor: Biblicom 55

flag Tema: La verdad


1 - Preámbulo

Se trata de una exhortación individual y un valioso consejo de un padre a su hijo que ha engendrado. Comprar la verdad es esencialmente una cuestión personal.

2 - ¿Dónde no encontramos la verdad?

En el mundo, ya que allí reina la mentira –toda la atmósfera está extraordinariamente impregnada de mentira hoy en día (Is. 59:14); es el lugar donde la verdad es pisoteada (Miq. 7:10; Oseas 4:1) y tratada como algo insignificante. El diablo es el dios, el príncipe de este mundo, mientras que él es «mentiroso y padre de mentiras» (Juan 8:44). Tergiversa la Escritura (Mat. 4:6; Lucas 4:10-11).

3 - ¿Dónde encontrar la verdad?

La verdad es una roca, un fundamento inamovible sobre el que apoyarse. La verdad es la Palabra de Dios (Juan 17:17) según las Sagradas Escrituras. Viene de Dios. Está por encima de todas las opiniones humanas. Ahora, un punto muy importante a entender es que Dios nos habla.

1. En la Palabra de Dios escrita: Salmo 119:160; Juan 17:17.

La verdad de Jehová permanece para siempre Salmo 117:2.

2. En Jesucristo, quien es la verdad.

Él trajo la gracia y la verdad. Él mismo es la verdad “encarnada”, “personificada” (Juan 14:6). Él es la Palabra de Dios (Juan 1) que revela todos los pensamientos de Dios sobre todas las cosas. Fue el único testigo, grande y fiel, de la verdad (Juan 18:37).

3. En Dios: Dios es un Dios de verdad. No hay verdad aparte de Dios. Un Dios grande en verdad: Éxodo 34:6; Salmo 31:5; Jeremías 10:10. El Espíritu Santo es el Espíritu de la verdad (Juan 14:17; 15:26; 16:13).

«Los juicios de Jehová son verdad, todos justos» (Sal. 19:9).

4 - Un precio a pagar para adquirirla

Es necesario un esfuerzo constante y condiciones (ni oro ni plata), aunque se ofrece gratuitamente.

Dios desea que todos los hombres sean salvados y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim. 2:4; 2 Tim. 2:25). Dios pone la verdad a nuestra disposición y desea comunicársela al creyente mediante su Espíritu (que es el Espíritu de la verdad), y nosotros debemos asirla. El Señor hizo esta promesa a sus discípulos: «Conoceréis la verdad» (Juan 8:32).

5 - Condiciones para obtenerla

1. La primera, es el temor de Dios (Sal. 60:4; Dan. 1:17). Dios no la comunica a hombres impíos, al contrario: Ecl. 2:26; 2 Tim. 3:7.

2. El estudio (¡deseemos que sea asiduo!) de la Palabra de Dios (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 3:16-17). Buscar de adquirirla debe ser un objetivo esencial – Salmo 119:162.

3. Para que sea fructífera, este estudio debe ir acompañado de oraciones según el estímulo del Señor: Mateo 7:7-8.

4. La fe es indispensable para entrar en los pensamientos de Dios y así conocer la verdad: Santiago 1:5-6; Hebreos 4:2. Debemos creer lo que Dios nos ha dado y revelado. Dios presenta la verdad en su Palabra de tal manera que la sabiduría del hombre natural no puede discernirla. Estas cosas están ocultas «a los sabios y entendidos» (Mat. 11:25).

Pilato, el gobernador romano, formuló con desdén la pregunta «¿Qué es la verdad?» e inmediatamente le dio la espalda a Cristo (Juan 18:37-38).

6 - ¿Cuál es su contenido?

Es el pensamiento de Dios sobre todas las cosas, y en primer lugar sobre el hombre que es pecador. Ella nos recuerda que el pecado entró en el mundo por la desobediencia del hombre, y que este es un pecador perdido. La verdad nos enseña lo que es verdadero en todos los aspectos de nuestra vida, es decir, lo que es correcto y justo según Dios.

Tenemos la verdad en Cristo, él nos la ha traído (Juan 1:17); él mismo es la verdad (Juan 14:6).

Así que “adquirirla” es una tarea y un deber personal. También debemos amarla (2 Tes. 2:10).

Tener hambre y sed de la verdad, es desear conocer el pensamiento de Dios, sobre todo, para así tener la respuesta divina a todas nuestras preguntas.

La verdad es un don gratuito. Dios nos ofrece la verdad gratuitamente, pero para obtenerla debemos tener hambre y sed de ella, desearla (Apoc. 22:17). Es muy importante que cada hijo de Dios afrontar esta responsabilidad: buscar y descubrir la verdad personalmente.

El etíope de Hechos 8:31 deseaba conocer la verdad sobre Jesucristo; la buscaba, como nosotros también debemos hacerlo:

  • no entendía,
  • necesitaba la luz divina,
  • confiesa con franqueza su incapacidad para entender la Escritura por sí mismo; expresa su necesidad de que alguien le guíe hacia ella.

Para ello, dos medios son puestos a nuestra disposición:

1. El Espíritu Santo: para captar la verdad de Dios, necesitamos la obra del Espíritu Santo en nosotros (Juan 16:3) para que nos guíe a toda la verdad. Tenemos la unción del Espíritu (1 Juan 2:27) que nos da el entendimiento para comprenderla.

2. El Señor también se sirve de instrumentos humanos, dones que el mismo Señor, resucitado y exaltado al cielo, ha concedido a los hombres (Efe. 4:11-12). Si el Señor nos las ha dado, no pensemos que podemos prescindir de su servicio; y no pensemos que nuestra inteligencia natural nos llevará al conocimiento de la verdad divina.

Podemos añadir cuatro puntos muy importantes:

7 - No vender la verdad

Ahora Dios nos advierte que no la vendamos. Se vende algo cuando ya no se quiere (nos deshacemos de él).

  • No descuidarla (es un don de Dios) o darle poca importancia. Al contrario, respetarla, aceptarla completamente. Es de gran valor para nuestras almas.
  • No se puede recortar en trozos. No podemos aceptar algunas partes y rechazar otras que no nos gustan (Mal. 4:4; Mat. 5:19; Apoc. 22:18-19).
  • Peligro de desprecio: no traicionarla, ni sacrificarla, ni abandonarla, siempre inclinarse ante ella.
  • Tomar la verdad a pecho, amarla, tener el santo deseo de conocerla y profundizarla.
  • Ejemplos negativos: Esaú (Gén. 25:34; Hebr. 12:17); Sansón (Jueces 13:7); Salomón al final de su vida, con terribles consecuencias (1 Reyes 11:9-11).
  • Ejemplos felices y positivos: Nabot (1 Reyes 21:1-4); las hijas de Zelofehad que no quisieron vender la herencia recibida de su padre, una imagen de la verdad (Núm. 36:6-10).

8 - Peligros actuales en cuanto a la verdad

¿Cuáles son las diferentes estrategias del adversario, el diablo, para atacarla? Lo hace desde la caída del hombre: «¿Conque Dios os ha dicho?» (Gén. 3:1). Todo se hace para desacreditar la verdad. La Palabra de Dios nos advierte que, si abandonamos la verdad, recurrimos a las fábulas (2 Tim. 4:4).

  • El relativismo: afirma que los valores morales dependen de muchos factores (culturales, étnicos, sociales, históricos) y no son absolutos: esta forma de pensar es contraria a la Biblia. Es así como el pecado y la santidad de Dios son relativizadas hasta el punto de ser negados.
  • La tradición: anula la Palabra de Dios: Mateo 15:6.
  • La exégesis cuando es un análisis literario interpretativo humano de un texto bíblico.
  • El intelectualismo: sitúa la inteligencia humana por encima de todo, incluso del pensamiento de Dios.
  • La teología puramente racional: se trata de razonamientos humanos en las cosas de Dios.
  • La pretensión del hombre natural de poder elegir y comprender todo libremente sin la ayuda de nadie.
  • La idea de mezclar todas las posiciones o explicaciones de cualquier tendencia, sintetizando así lo que es santo y lo que es profano (véase Ez. 44:20-23). Es el deseo de arreglar todo por compromisos; no se soporta la verdad única; no se quieren doctrinas simples y claras; no se puede soportar la clara distinción entre el bien y el mal.

Léase atentamente el Salmo 94:11; Jeremías 8:9 y 1 Corintios 3:19 sobre la «sabiduría» de los hombres.

La Palabra de Dios nos advierte seriamente de:

Como la Biblia no es un libro humano, no tenemos derecho a minimizar lo que ella dice, a socavar su inspiración divina discutiéndola. Ezequiel tuvo la valentía de considerar preciosas las palabras de Jehová.

Dios nos ha hablado (y nos sigue hablando) de dos maneras:

  • a través de la Biblia, su Palabra escrita,
  • en o por el Hijo, también llamado el Verbo (Juan 1; Hebr. 1).

El diablo siempre ha atacado estas dos formas de hablar («¿Conque Dios os ha dicho?» le dijo a Eva) haciendo que los hombres cuestionen su inspiración, y que nieguen la divinidad del Señor Jesús, así como su humanidad.

La Biblia nos revela que la verdad es negada:

9 - Decadencia y resurgimiento

  • La decadencia se produce cuando se vende la verdad, aunque sea gradualmente. ¿Vendida a cambio de qué? A cambio de cisternas agrietadas que no retienen el agua (Jer. 2:13).
  • Los despertares se producen cuando la verdad es honrada en su totalidad, expuesta y se vivida, con sumisión y temor, cual sea el precio a pagar.
  • Apoyándonos en el Señor, tengamos la energía espiritual de buscar la verdad, de adquirirla, de sondearla para encontrar a Cristo en primer lugar, y también la solución a todos los interrogantes que podamos tener sobre nuestra vida personal y la vida colectiva de la Iglesia.

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