Inédito Nuevo

Alejarse de la verdad


person Autor: John Thomas MAWSON 22

flag Temas: Indiferencia creciente de la verdad Alejamiento y retorno, caídas y restauración del cristiano


«Por lo cual es necesario dar mucha mayor atención a las cosas que hemos oído, no sea que nos vayamos a la deriva» (Hebr. 2:1).

Hay una expresión que aparece en los escritos desde hace años y que hemos oído a menudo en los sermones. Es: «Hace unos 100 años, la verdad nos fue revelada» (N. del T.: ahora hace 200 años).

1 - Una advertencia contra 2 desviaciones

Con el mayor respeto hacia quienes la utilizan, sugiero que es una de esas expresiones que deben revisarse, ya que pueden llevar a engaño.

2 - El culto al «nosotros»

Cuanto más la repetimos, más puede crecer el nosotros a nuestros ojos, hasta que la verdad pasa a ser secundaria con respecto al nosotros y el nosotros se convierte en el centro alrededor del cual gira la verdad. De hecho, la verdad nunca ha tenido que ser recuperada para nadie, nunca se ha perdido; siempre ha estado ahí, en Cristo, en el Espíritu, en la Palabra de Dios. La verdad es segura para siempre. Pero desde el principio, los hombres se alejan de la verdad. El autor de la Epístola a los Hebreos lo sabía bien, de ahí la advertencia que nos dio de tener cuidado de no apartarnos. El Antiguo Testamento es una historia de verdad revelada y de hombres de Dios que se regocijan por un tiempo, luego se apartan, y Dios, en su misericordia, los llama de nuevo y la deriva comienza de nuevo. En cuanto a nosotros, en este período privilegiado de la Iglesia, no hemos sido mejores que los de otras dispensaciones en este sentido, y es bueno darse cuenta de ello y confesarlo, porque tan pronto como dejamos de prestar atención a las cosas que hemos oído, comenzamos a desviarnos. Siempre es necesario recordar la verdad y volver a ella, y nunca ha sido tan necesario como hoy: recordar, arrepentirse, volver.

3 - Confundir la verdad con sus efectos en los demás

Es peligroso tomar como norma la experiencia o la práctica de quienes nos han precedido.

En relación con esto, hay otro mal del que debemos ser conscientes: tomar el efecto que ha tenido la verdad en quienes nos han precedido por la verdad misma, e imitar o esforzarnos por perpetuar el efecto práctico de la verdad [1], en lugar de prestar atención a la verdad misma. Debemos regocijarnos cada vez que vemos la verdad puesta en práctica y sentirnos animados por ello, al igual que nos regocijamos y nos sentimos animados por los triunfos de la fe relatados en Hebreos 11.

[1] Nota del traductor: La literatura religiosa actual nos habla mucho de experiencias personales.

3.1 - No imitar los efectos de la verdad, sino volver a la verdad misma

Pero, en ninguno de estos dignos ejemplos, la fe se ha visto en su plenitud y perfección, por lo que debemos fijar nuestra mirada en Jesús, ya que la verdad nunca se ha manifestado plenamente en ningún hombre ni en ninguna asamblea; incluso en los mejores de ellos, el efecto podría haber sido mayor, solo hay un modelo perfecto, solo uno puede decir «Yo soy... la Verdad» (Juan 14:6). Debemos fijar nuestra atención en Él, ya que en todas partes hay fallos.

3.2 - El ejemplo del cuaderno escolar

Podríamos utilizar la conocida ilustración del cuaderno escolar. La línea superior es el modelo que hay que copiar; es perfecta. El alumno hace todo lo posible por reproducirla; su copia puede ser muy loable. Pero si toma cada línea copiada como referencia para la siguiente, su escritura se deteriorará hasta que, al final de la página, haya poca semejanza entre el modelo y su escritura. Así, si tomamos como norma la copia de la verdad de otra persona, necesariamente habrá un grave deterioro.

4 - Las consecuencias de tal alejamiento

Esto ocurre cuando la tradición, un precedente, el juicio de un doctor competente, vivo o muerto, o de cualquier asamblea, se convierten en nuestra norma y guía en nuestra vida y comunión cristianas, o en cualquier crisis o dificultad. Si dejamos de estar sujetos a la Palabra pura y perfecta de Dios, nos desviamos, y el resultado seguro son sectas y partidos, conflictos y discordia. Nuestra seguridad reside en: “¿Qué dice el Señor?” y “Está escrito”.

Cuando la vida espiritual declina y nos desviamos, casi inconscientemente, la tradición de los antiguos cobra importancia, se imponen normas y reglamentos para mantener una norma de conducta exterior y uniforme. Aunque esto pueda satisfacer al espíritu eclesiástico, no queda nada para Dios y tiende a esclavizar la conciencia y el alma; el temor al hombre sustituye al temor a Dios, y lo que otros pueden decir sustituye a la simple sumisión a su Santa Palabra. El último capítulo de la historia de la Iglesia en la tierra se está escribiendo, hemos llegado al final de la página, y el contraste entre lo que vemos y lo que se nos presenta en la Palabra de Dios entristece a cualquiera que pueda discernirlo.

5 - Volver a la verdad viva –Cristo mismo– y a la Palabra de Dios

¿Aspiramos a una restauración? Solo puede venir si nos liberamos de las ataduras de todas las normas falsas: si desviamos nuestra atención del efecto de la verdad en los demás y dejamos de hacer de sus palabras y prácticas nuestra regla, y si volvemos a la verdad misma. Nuestro Señor y Guía no ha cambiado ni ha fallado. Vean cómo se presenta a las 3 últimas de las 7 iglesias en Apocalipsis 3: «Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas». «Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David». «Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios».

Hermanos, si es inútil tratar de imitar el efecto que la verdad ha tenido en otros, podemos buscar humildemente recuperar la verdad que ha producido avivamientos en el pasado. Cuanto más consideramos lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apoc. 2 y 3), más sentimos la necesidad del urgente llamamiento al recuerdo y al arrepentimiento, repetido tantas veces en los mensajes del Señor a las iglesias.


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