format_list_numbered Índice general

La prueba de Job


person Autor: Sin mención del autor

flag Temas: Pruebas, enfermedades Job


1 - La prueba

«Y el Señor dijo a Satanás: ¿Has considerado a mi siervo Job, que no hay otro hombre como él en la tierra, perfecto y recto, temeroso de Dios y alejado del mal?» (Job 1:8)

 

Job es un creyente que vive cerca de Dios. Ha sido ricamente bendecido por él, tiene una gran familia y grandes posesiones. Dios da testimonio de su fidelidad ante el mismo Satanás.

Pero Dios tiene una lección importante que enseñarle a Job. Con este fin, él autoriza a Satanás a causar una serie de calamidades para que caigan sobre él, sin tocar a su salud. Satanás se apresura a asestar un golpe terrible a Job, que pierde a sus diez hijos y todas sus posesiones en un solo día. Job reacciona de una manera admirable y se somete, sin una palabra de rebelión. Satanás ha perdido, pero vuelve a la carga; insiste y afirma ante Dios que, si lo toca en su salud, Job renegaría de Dios en Su misma presencia. Dios le permite enviar una enfermedad a Job, sin tocar a su vida. Job entonces sufre de una terrible úlcera y una picazón horrible de la cabeza a los pies. Es difícil imaginar una situación más miserable que la de Job, y un mayor contraste con su estado anterior. Su esposa es testigo de su extrema desgracia. Está llena de amargura y piensa: ¿todavía retienes tu integridad?

Es entonces cuando Satanás, aprovechándose de la gran angustia de Job, da el golpe supremo. A través de la boca de su esposa, sugiere: «Reniega de Dios y muere» (Job 2:9). Satanás espera conseguir finalmente lo que quiere: que Job se rebele y maldiga a su Dios.

Pero aquí, de nuevo Job se mantiene firme. Suavemente reprocha a su esposa esta triste sugerencia, y se somete sin pronunciar una palabra inapropiada hacia Dios.

2 - El propósito de Dios

(Job dijo:)[Dios] «sigue buscando achaques contra mí» (Job 33:10)

«Piensas que esto es conforme a razón» (Job 35:1-2)

 

A pesar de las pruebas que de repente le cayeron encima, Job no tuvo ni una palabra de rebelión. Satanás abandona la prueba. Pero Dios seguirá cuidando de Job.

Tres de sus amigos vienen a «consolarlo», pero sus «consuelos» no lo son. Insinúan que es objeto de un castigo divino. Job se defiende enérgicamente, afirma su verdadera vida de fe. Pero los argumentos de sus amigos, sin piedad y completamente equivocados sobre la verdadera razón de su terrible experiencia, lo exasperan y lo enojan. Termina pensando e incluso afirmando que Dios es injusto al tratarlo como un enemigo, él, Job, un hombre justo. Mantiene con sus tres amigos largos y dolorosos debates durante los cuales insiste en su propia justicia y perfección. Un cuarto amigo interviene entonces y trata de hacerle ver las cosas desde un ángulo diferente. Sin más argumentos, Job finalmente deja de hablar.

Dios entonces le revela Su grandeza a través de la naturaleza, y lo lleva a reconocer su propia insignificancia. Job pronuncia finalmente estas palabras saludables y decisivas: «Ahora te ven mis ojos; ¡por lo cual me aborrezco a mí mismo, y me arrepiento en polvo y ceniza!» (Job 42:5-6). Desde entonces, Job aprende la lección que Dios quería enseñarle. Aprende a conocerse a sí mismo, también aprende a conocer a Dios, que transforma sus terribles pruebas en bendiciones. Su salud y sus bienes le son devueltos. Dios «bendijo el postrer estado de Job más que el primero» (Job 42:12).

3 - Enseñanza moral

«Oísteis hablar de la paciencia de Job y habéis visto el fin del Señor; porque el Señor es rico en misericordia y compasivo» (Santiago 5:11)

«Aunque contristare, tendrá misericordia conforme a la multitud de sus piedades» (Lamentaciones de Jeremías 3:32)

 

La historia de Job está llena de lecciones útiles para cualquier creyente experimentado y que sufre. Ella nos enseña en particular esto:

  • Una prueba puede llegar a un creyente que Dios aprueba y cuya vida de fe conoce y aprecia. La prueba no es sinónimo de castigo.
  • Satanás es un adversario malvado y temible. Aprovecha nuestros momentos de debilidad o desánimo para atacarnos, para levantar dudas o para que nos rebelemos contra Dios. Nos sugiere que Dios está en contra de nosotros, que está resentido con nosotros o que nos trata injustamente. El propósito de Satanás es siempre hacernos perder nuestra confianza y sumisión a Dios.
  • A veces utiliza a las personas que están más cerca de nosotros, y que no siempre nos comprenden.
  • Dios nunca está en contra de sus hijos, está a favor de nosotros. Él siempre quiere nuestro bien y hace que todas las cosas funcionen con este propósito (Romanos 8:28, 31).
  • Dios nunca nos golpea arbitrariamente. Él mide cuidadosamente todo, y establece los límites de Satanás, que nunca podrá superar. ¡Es Dios quien manda, y él nos ama! No se complace en vernos sufrir, y solo permite la prueba «si es necesario» (1 Pedro 1:6).
  • Dios es «es rico en misericordia y compasivo». Pone fin a la prueba tan pronto como ha alcanzado su objetivo: que lo conozcamos mejor. La prueba no durará más tiempo de lo necesario.

Traducido del francés

Sacado del calendario «La Bonne Semence»


arrow_upward Arriba