El Señor Está Cerca

Viernes
28
Julio

Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.

(Éxodo 16:4)

Bendiciones en abundancia

En Éxodo 16 el pueblo se quejó de hambre, y en el capítulo 17 de sed. En el capítulo 16, el Señor les respondió: “He aquí yo os haré llover pan del cielo”. Esto significaba que caería, no gota a gota, sino en abundancia, como la lluvia.

En el capítulo 17, Dios le ordenó a Moisés que tomara su bastón y golpeara la roca en Horeb, “y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo” (17:6). El salmista lo relató así: «Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río» (Sal. 105:41).

La magnífica liberalidad del Señor demuestra una y otra vez que él no es mezquino, aun cuando los hombres se esmeran en denigrar su carácter. Esta mentira que se originó en el Edén ha sido perpetuada a través de los siglos por la misma serpiente. Pero consideremos las generosas bendiciones espirituales que ha derramado sobre los que hemos sido salvados: perdón abundante (Is. 55:7); gracia abundante (Ro. 5:17); misericordia abundante (1 P. 1:3); vida abundante (Jn. 10:10); abundancia del Espíritu Santo (Tit. 3:6); y, por último, abundante entrada en el reino (2 P. 1:11).

¿Quién puede dar como Dios? “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Ro. 8:32). ¿Cuál es su necesidad, o qué necesidades tiene usted hoy? Sin duda, Dios puede hacer “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Ef. 3:20). Por último, si aún no es salvo, el Señor Jesucristo es tanto el «pan de vida» como el «agua de vida» (Jn. 4:10, 11, 14). El hambre y la sed de su alma solo pueden ser satisfechas confiando en Jesucristo como Salvador. Hágalo hoy.

Richard A. Barnett

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