El Señor Está Cerca

Martes
21
Febrero

Todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos ... que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro.

(Esdras 3:11-13)

Después de la cautividad en Babilonia (6) Los llantos y gritos de gozo

¡Por fin ha llegado el momento! ¡Los cimientos del nuevo templo están a punto de ser colocados! Los líderes, Zorobabel y Josué, el resto de los sacerdotes y levitas, y todos los que habían regresado a Jerusalén están ahora listos para comenzar a reconstruir el templo que había sido destruido muchos años antes. Los levitas mayores de 20 años son los encargados de supervisar este trabajo (v. 8). Los hermanos más jóvenes también tienen una parte de responsabilidad en la obra del Señor.

Todos están entusiasmados, y todos están allí: Los sacerdotes, los levitas, los cantores con címbalos para alabar al Señor, según la orden de David, rey de Israel, y todo el pueblo. Cantan respondiéndose unos a otros, alabando y celebrando al Señor: “Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel” (v. 11). ¡Qué gozo para el corazón del Señor ver a su pueblo cantando juntos hoy, mientras trabajan juntos!

Sin embargo, los sentimientos estaban divididos entre los hijos de Israel. El gran grito de gozo, porque por fin había comenzado la edificación, se mezcló con muchas lágrimas. Muchos de los ancianos habían visto el templo anterior en toda su gloria, aquel magnífico templo construido por Salomón. ¡Qué contraste con el edificio que se comenzaba a edificar! Cuando comparamos el maravilloso comienzo de la Iglesia en el Nuevo Testamento con lo que vemos hoy en día, ¡oh, también tenemos mucho por qué llorar! Sin embargo, ¡regocijémonos y demos gracias a Dios por todo lo que su gracia continúa operando en la actualidad, y de lo cual somos testigos oculares!

Eugene P. Vedder, Jr.

arrow_upward Arriba