El Señor Está Cerca

Jueves
12
Mayo

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!… El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

(Filipenses 4:4-7)

Fijar nuestros ojos en el Señor Jesús

Tales fueron las palabras de un hombre encerrado en una prisión romana. A medida que el entorno de Pablo se volvía más y más lúgubre y deprimente, su mirada se elevaba cada vez más. ¿Qué es lo que miraba? Sin duda, ¡sus ojos no miraban simplemente los barrotes de la celda! ¡La mirada de la fe penetraba los muros abarrotados de la prisión, la atmósfera, las galaxias y quizás cuántos años luz más allá! Su mirada estaba puesta en una Persona, ¿quién podría ser? ¡Tenía puestos sus ojos en un Hombre en la gloria de Dios, en Jesús!, Aquel que un día fue el Varón de dolores, pero que ahora es el Varón del gozo. ¡Qué perspectiva para cautivar el corazón!

Por esa razón, Pablo pudo escribir lo siguiente al final de la epístola: «he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (v. 11-13). Si seguimos el ejemplo del apóstol Pablo, y fijamos nuestros ojos en Jesús, nosotros también seremos capaces de mirar más allá de los muros y los barrotes de las pruebas y circunstancias que parecen acorralarnos. Entonces seremos capaces de comprender que todas estas cosas son simplemente instrumentos que Dios utiliza para ayudarnos a enfocarnos, sin distracción alguna, como con un telescopio, en las regiones celestes, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Pronto estaremos con Él. «¡Amén; sí, ven, Señor Jesús!»

Jacob Redekop

Fija tus ojos en Cristo / tan lleno de gracia y amor,
y lo terrenal, sin valor será / a la luz del glorioso Señor.

H. H. Lemmel

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