El Señor Está Cerca

Viernes
10
Diciembre

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.

(Salmo 25:10)

Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.

(Salmo 119:2-3)

Porque por fe andamos, no por vista

Alma mía, nunca sigas tus propios caminos. Si lo haces, te hallarás a menudo en el peligro de caminar más por vista que por fe, esco­giendo lo malo y rechazando lo bueno. Deja que esta sea tu oración: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas” (Sal. 25:4). Señor, ayúdame a encomendar a ti mi camino y a confiar en ti, y tú harás (Sal. 37:5).

¡Oh, poseer el espíritu de Caleb, quien pudo decir: “yo seguí ple­namente al Señor mi Dios” (Jos. 14:8 LBLA)! Que todos podamos desear seguirlo, negándonos a nosotros mismos, soportando difi­cultades y enfrentando pruebas. Seamos como Enoc, quien caminó con Dios (Gn. 5:24); y como Noé, quien “halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gn. 6:8). Preguntemos con fe sencilla: “¿Qué haré, Señor?” (Hch. 22:10), no teniendo voluntad propia, sino que la voluntad de Dios sea la mía. En esto hay seguridad y verdadera felicidad.

Dejemos que el Señor nos conduzca por un camino derecho—sus caminos siempre son derechos, incluso si estos involucran dificul­tades, cruces, pérdidas y privaciones. Cuando estas cosas lleguen, habitemos con santa gratitud en las misericordias pasadas, pues ellas son promesas de su fidelidad y amor futuros, y evidencian que Él nos escucha en medio de las diversas perplejidades de la vida. Se nos asegura lo siguiente: “Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová” (Sal. 144:15)

Hallarás felicidad si resuelves confiar en su poder, el cuál es infi­nitamente mayor que el nuestro. Que puedas ser capaz de decir: “Porque este es Dios, nuestro Dios por siempre jamás; Él nos guiará hasta la muerte” (Sal 48.14 LBLA).

J. R. MacDuff

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