El Señor Está Cerca

Viernes
11
Junio

Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(Josué 1:6-7)

Josué (1)

Josué había sido el fiel asistente de Moisés a lo largo de toda la tra­vesía por el desierto. Pero Moisés ya había muerto, y ahora Josué era el nuevo líder que iba a introducir a su pueblo en la Tierra Pro­metida. Dios lo alienta y le da instrucciones para el camino. Habría muchas batallas que librar antes que Israel pudiese tomar posesión de la tierra que Dios les había dado.

Nosotros, los creyentes, también tenemos una batalla constante, pero contra principados, potestades y gobernadores de las tinieblas liderados por Satanás en “las regiones celestes” (cf. Ef. 6:12). ¡Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nues­tro Señor Jesucristo!

Josué debía ser fuerte y valiente. Él conduciría al pueblo a heredar la tierra que Dios les había prometido a sus padres. Y lo primero que debían hacer era conquistar la tierra. Dios le prometió a Josué que le daría la victoria, pero no una victoria fácil y sin esfuerzo alguno: él debía conquistar la tierra paso a paso, pisada tras pisada.

Pero había algo aún más difícil: él guardar toda la ley que Dios había dado a través de Moisés. La Palabra de Dios debe ser guar­dada tal como Él ha mandado. Josué no debía apartarse de ella ni a derecha ni a izquierda. Y hoy en día, derecha e izquierda siguen significando lo mismo. Apartarse a la derecha es añadir algo a la Palabra de Dios. Por ejemplo, los fariseos añadieron sus tradiciones a los mandamientos de Dios. Apartarse a la izquierda es quitar algo de la Palabra de Dios. Por ejemplo, los saduceos hicieron esto al no creer en la resurrección, en los ángeles ni en espíritus. Y es igual para nosotros, Dios no acepta que nos apartemos de su Palabra. ¡Seamos cuidadosos en obedecer toda la Palabra de Dios!

Eugene P. Vedder, Jr.

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