El Señor Está Cerca

Lunes
7
Junio

No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.

(Proverbios 27:1)

La procrastinación

La procrastinación es el hábito de dejar para mañana lo que debe­mos hacer hoy. Hace un tiempo leí una pequeña rima que describe bien las buenas intenciones del procrastinador:

«Procrastinar es mi pecado. No me deja nada más que dolor. Sé que debo dejar de hacerlo. De hecho, lo haré … mañana».

Sin embargo, cuando se trata de la salvación, la Biblia nos advierte enfáticamente que “mañana” jamás será una opción. Se nos dice que la salvación está disponible “ahora”, y “hoy”, pues la Escritura dice: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2). La procrastinación es una de las herramien­tas preferidas de Satanás para privarte de la salvación.

Cuando Pablo visitó Atenas, él predicó el evangelio. Al finalizar su mensaje, algunos se burlaron y otros creyeron; mientras que algu­nos dijeron: “Ya te oiremos acerca de esto otra vez”. En otra oca­sión, cierto gobernador llamado Félix, un hombre cruel e injusto, se espantó al oír “acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero”. Bajo la convicción del Espíritu Santo, él tembló, y para no quedar en vergüenza delante de Drusila su mujer, respondió: “cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 17:32; 24:25).

No dejes que nadie te influencie a posponer el asunto de tu salva­ción, porque es mucho mejor que tu alma se salve, que pasar una vergüenza momentánea. No tenemos certeza alguna si, en ambos casos, tuvieron oportunidad de volver a oír el evangelio y arrepen­tirse.

El infierno estará lleno de procrastinadores; independientemente de sus buenas intenciones, pero estarán allí porque vivieron para mañana y despreciaron la oportunidad de ser salvos hoy. Te ruego que tomes con urgencia y prioridad el asunto de tu salvación. Arre­piéntete de tus pecados, y confía en Jesucristo.

Hazlo ahora; ¡hazlo hoy!

Richard A. Barnett

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