El Señor Está Cerca

Sábado
10
Abril

Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beer­seba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.

(1 Samuel 3:19-20)

La juventud de Samuel

¿Qué significa ser guiados en la dirección correcta? Quizás un niño llamado Samuel puede enseñarnos. Como muchos de noso­tros, Samuel tenía padres piadosos, pero estaba rodeado de malas influencias. Desde pequeño vivió en el tabernáculo con el sacerdote Eli, y solo veía a sus padres una vez al año. Elí tenía dos hijos muy malvados, y ambos eran los modelos a seguir que Samuel tenía más a la mano, dándole un vivo ejemplo de qué significaba ir en la dirección equivocada. Le enseñaban a ser codicioso, arrogante, vio­lento e inmoral. Afortunadamente, Samuel no les prestaba atención.

Entonces, ¿a quién escuchaba? ¿Qué lo convirtió en un gran hom­bre de Dios? Hay varias cosas que sobresalen en el relato bíblico de la juventud de Samuel.

Él fue dedicado a Dios. Incluso antes de su concepción, su madre clamó desesperadamente a Dios por un hijo, e hizo voto, diciendo: “lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida” (1 S. 1:11).

Desde sus primeros años, Samuel tuvo en su corazón el servicio al Señor. Sin duda que también hubo tiempo para algunas actividades de esparcimiento, pero su enfoque principal era el servicio. “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí” (1 S. 3:1). Él tuvo un oído atento, pues cuando el Señor lo llamó, respondió: “Habla, porque tu siervo oye.” (v. 10).

Samuel fue obediente al Señor y también a Eli. Los errores del anciano y débil sacerdote Eli, los cuales le fueron revelados a él, no lo desanimaron ni hicieron que le perdiera el respeto a su anciano tutor. Por el contrario, él tuvo compasión de Elí. “Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras…Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada” (1 S. 3:17-18).

¿Qué puede ser escrito de mi vida actual—y de la tuya?

G. W. Steidl

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