Índice general
«Soporta los sufrimientos»
2 Timoteo 4:5
Autor: Sin mención del autor
Temas: Las pruebas y las enfermedades Los últimos días, la última hora del actual periodo de la gracia
Traducido de «Le Messager Évangélique», año 1923, página 272
1 - Una obra especial de Dios en estos tiempos de declive
Es evidente, para toda persona que se ocupe seriamente de la Palabra y de sus efectos en las almas, que hoy en día hay una obra especial de Dios, aunque en su alcance y en su carácter difiera de aquella que, al comienzo de la era cristiana, llevaban a cabo Pablo y quienes trabajaban con él. Sentar las bases del cristianismo, poner los cimientos del edificio era una cosa; ser llamado a trabajar en medio de las ruinas de ese edificio es otra muy distinta.
2 - El Espíritu Santo prepara a los creyentes para la venida del Hijo de Dios
Sin embargo, el Espíritu Santo está obrando en una dirección concreta, es decir, preparando a los santos para la venida del Hijo de Dios; comunicándoles verdades que durante mucho tiempo han permanecido enterradas en el polvo, pero que son tan elevadas como preciosas, y, de este modo, separándolos del mundo cristianizado antes de que caigan sobre él los últimos y terribles juicios. Aquí se plantea una cuestión dirigida a aquellos que, por la gracia de Dios, han recibido estas verdades: una cuestión de gran interés, ya que se refiere al poder otorgado para mantenerlos en el camino en el que esas mismas verdades los han situado.
3 - Una obra diferente a la de los inicios del cristianismo
Aunque cada cristiano tiene su lugar asignado, nadie puede negar que, en todas las épocas, Dios se ha servido, para continuar su obra, de los dones que él mismo ha formado para su servicio; y aunque atravesemos días de gran debilidad, y el nivel espiritual sea muy bajo, sobre todo teniendo en cuenta las verdades que poseemos, no ganaríamos nada ignorando esos dones o considerando la obra como menos real o importante, por el hecho de que se lleva a cabo en tiempos de declive y ruina. Tenemos una gran necesidad de que se nos proteja de toda falsa vergüenza al respecto.
La cuestión se reduce, pues, a esto: ¿puede aplicarse con acierto hoy en día la exhortación «soporta los sufrimientos» –“asume tu parte de los sufrimientos”? El tema no es nuevo, pero reviste tal importancia y parece tan poco comprendido, que resulta muy oportuno examinarlo seriamente una vez más.
4 - El Espíritu Santo forma siempre a testigos capaces de permanecer fieles hasta el final
Aunque hayamos fallado y sigamos fallando en muchos aspectos, parece, sin embargo, que el Señor está generando ahora una energía real en aquellos que deben ser sus testigos hasta el final: forma las almas para soportar. Sea cual sea la naturaleza de los sufrimientos que se presenten, el hecho de que uno se mantenga en el mismo camino –de que permanezca en él porque tiene la certeza de que es el único que el Señor ha abierto para los suyos, de que persevere en él cuando surgen fuerzas agresivas por todas partes–, este hecho, digo, es la prueba de una acción cuyo poder no se puede subestimar. La historia ha situado a Fabius Cunctator [1] entre los hombres más destacados de su época, porque llevaba a cabo planes hábiles y sensatos en medio de todo lo que podía poner a prueba su paciencia, tanto por parte de sus amigos como de sus enemigos; y, sin embargo, ¡cuánto le supera la paciencia cristiana que estamos llamados a mostrar! Ahora bien, ¿cuál es el verdadero significado de estas palabras: «Soporta los sufrimientos»?
[1] NdT: Este hombre libró una guerra de guerrillas (o de desgaste) contra Aníbal en la Antigüedad que culminó en victoria.
5 - Los obstáculos a la fidelidad hoy en día
No cabe duda de que, en nuestros días, muchos cristianos pasan la vida sin complicaciones, evitando todo lo que pudiera hacerles sufrir o incluso perturbarles, aunque, en teoría, saben muy bien que están llamados a compartir los sufrimientos de Cristo durante su vida en la tierra; muchos otros también tienen cierta percepción de la verdad –quizá incluso hayan recibido dones—pero no tienen ninguna intención seria de ocupar su lugar entre las filas de aquellos que desean, por encima de todo, permanecer en la verdad para servir al Señor. También cabría señalar los casos en los que quienes profesan ser testigos de Cristo en esta tierra buscan la comodidad y el lujo: en estos diversos casos, es evidente que la exhortación no va dirigida a tales personas.
6 - El peligro de querer hacer cosas extraordinarias
Sin embargo, al ocuparnos de aquellos que se sitúan al lado de un Cristo rechazado, conviene distinguir entre los que buscan hacer alguna gran acción, llevar a cabo algo extraordinario, y los que simplemente soportan. Esta expresión significa aguantar, soportar con paciencia, no buscar activamente las dificultades. Emprender, de buena voluntad y con verdadera abnegación, una labor penosa, es un acto totalmente distinto de lo que Pablo llama soportar.
7 - Las decepciones y el desánimo
Más de una vez se ha visto a tal persona exponerse a fatigas reales a causa de murmullos o, tal vez, detenerse en su empresa al encontrarse con obstáculos o incluso con algunos sufrimientos leves. Por otra parte, es una opinión generalizada en el mundo que quienes conciben grandes empresas rara vez poseen la paciencia necesaria para llevarlas, paso a paso, a buen término; y si se trata de la obra del Señor, se puede decir que quienes buscan destacar con alguna acción espectacular corren el riesgo, sobre todo dado el estado actual del testimonio, de pasar por más de una experiencia amarga. Sin duda, para ese Fabius del que hablábamos fue muy difícil agotar a un enemigo prudente y avispado, pero cuán superior se muestra con el paso del tiempo frente a su imprudente enemigo, cuyo ardor desmedido lo había comprometido todo.
8 - Caminar ante Dios con paciencia y humildad
Hoy en día, no debemos esperar una serie de hazañas extraordinarias, sino que debemos caminar con paciencia por un camino difícil en el que seremos puestos a prueba hasta el final: pues si en él encontramos los gozos más puros, también nos encontramos con la disciplina más humillante. Desde siempre se ha observado que, en los períodos de persecución, los cristianos más débiles, que no tenían ninguna confianza en sí mismos, soportaban la tortura con más constancia que aquellos que creían poder plantar cara con audacia a la hoguera.
9 - Mantener firme la verdad
Hoy nuestro testimonio es de otra índole; no estamos llamados a soportar torturas, sino a mantener la verdad hasta el final, incluso en medio de las decepciones más amargas. Que cada uno de nosotros se pregunte seriamente si está preparado para «soportar los sufrimientos» o si se siente tentado a abandonar su puesto, cuando el testimonio parece hundirse bajo la indiferencia y el desprecio, y además es atacado por el poder corruptor del enemigo.
10 - El apóstol Pablo, un modelo de resistencia y fidelidad inquebrantable
Se ha dicho de Pablo que un hombre corriente, aunque permaneciera fiel a las verdades que Dios le había revelado, no habría podido continuar su servicio con el vigor y la resistencia que él demostró a lo largo de sus prolongados sufrimientos corporales y morales. Y es que él soportaba «los sufrimientos», pues soportar no es simplemente aguantar, sino perseverar en su testimonio y su servicio con una confianza inquebrantable en el Señor, quien le proporcionará el poder y la energía necesarios hasta el final.
11 - La resistencia de Pablo proviene del poder del Espíritu Santo
El espíritu del hombre natural, tras largos años de privaciones, encarcelamiento y tormentos de todo tipo, no dejaría de debilitarse, o tal vez desanimarse, aunque la persona se hubiera mantenido fiel a la causa por la que había sufrido; pero Pablo nos muestra en su servicio la misma serenidad, el mismo esmero, la misma dedicación, la misma gracia, como lo atestigua su Segunda Epístola a Timoteo. Ahora bien, se trata de un poder extraordinario del cristiano, que solo el Espíritu Santo puede comunicarle, según la medida de su fe.
12 - El llamamiento a permanecer fieles hoy a pesar del declive
Ahora es a nosotros a quienes se dirige la palabra de exhortación: «Soporta los sufrimientos», a nosotros, que no estamos llamados a atravesar violentas persecuciones, sino simplemente a perseverar en el camino de la fidelidad, aunque todo parezca llevarnos al desánimo. Si al menos aprendemos, a medida que el camino se vuelve más agotador, a soportar con mayor paciencia tanto el desprecio del mundo religioso como las diversas decepciones, el testimonio no perderá nada de su valor.
13 - La fuerza solo proviene de una comunión real con el Señor
Pero este hecho supone una comunión constante con el Señor Jesús en el cielo, y nada ni nadie más puede darnos el poder real para perseverar. Sostenidos por Aquel que nos ama y que vela por los suyos mejor de lo que sus pobres siervos saben hacerlo, podemos contemplar con un gozo inexpresable el momento en que cada uno de ellos será presentado ante el Padre.
14 - La perspectiva de la gloria futura como estímulo para perseverar hasta el final
La lucha no puede dejar de alcanzar un final feliz: la victoria y el triunfo final son seguros, la corona de gloria está cerca; hasta entonces, la exhortación: «Soporta los sufrimientos» debe resonar en nuestros oídos como la última orden que se nos dirige en el campo de trabajo.
¡Que esta gloriosa perspectiva, junto con la misericordia, el poder y el amor de Aquel que nos ha llamado y nos ha concedido el privilegio de servirle, guarden tanto nuestros corazones que nunca nos avergoncemos ni de Él ni de su servicio!
¡Que puedan estos pensamientos inspirar nuestras almas e impulsarnos con un nuevo ardor a valorar su obra y su testimonio, y a buscar en Él la fuerza y la paciencia para soportar todo hasta el final!