El Señor Está Cerca

Lunes
6
Febrero

Salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. Y le era necesario pasar por Samaria.

(Juan 4:3-4)

El encuentro de Jesús con una mujer samaritana

El Señor había dejado Judea y se dirigía a Galilea. Pero “le era necesario pasar por Samaria”. Esta no era una necesidad geográfica, pero si espiritual. De hecho, los judíos religiosos de aquella época no habrían pasado por Samaria. Preferían cruzar el Jordán y viajar hacia el norte por Perea, evitando totalmente pasar por Samaria. Había un profundo odio racial y religioso entre judíos y samaritanos, que se remontaba a cientos de años atrás. Para un judío, pasar por Samaria podía ponerlo en una posición comprometida y, por tanto, exponerlo a la profanación de los mandamientos.

Sin embargo, el Señor Jesús nunca se dejó frenar por las convenciones raciales, sociales o religiosas. El Padre estaba buscando adoradores y el alimento de Cristo era hacer la voluntad de Dios y acabar su obra (v. 34). Por lo tanto, Jesús necesitaba pasar por Samaria para cumplir con un compromiso divino. Esta situación ha sido llamada «una bifurcación evangelística» Sin embargo, ningún paso dado por el Señor Jesús fue un paso malgastado. Esta bifurcación lo llevó a hablar del evangelio con una pobre pecadora necesitada. La conversación más larga que hallamos en el Nuevo Testamento es la de Cristo con esta mujer samaritana. ¡Qué revelación del corazón de Dios! Cristo no solo dejó Judea para pasar por Samaria, sino que vino del cielo para pasar por Samaria, e ir a otros rincones de la tierra en busca de lo que se había perdido.

El Señor Jesús le hizo tomar conciencia a esta mujer que ella nunca podría estar satisfecha pasando de una relación culpable a otra igual. Le ofreció el “agua viva” que verdaderamente podía saciar su sed (vv. 10, 14). Esta mujer no podía saber el alto costo que exigía esta agua gratuita. Solo en este evangelio leemos que Cristo clamó desde la cruz: “Tengo sed” (Jn. 19:28). Él iba a ser el Sustituto de esta mujer y pagaría el precio de sus pecados, para que así ella pudiera obtener esa agua viva y nunca más tener sed.

Brian Reynolds

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