El Señor Está Cerca

viernes
1
enero

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

(2 Timoteo 3:16-17)

La palabra de Dios

Este Libro contiene la mente de Dios, el estado del hombre, la luz de salvación, la condenación de los pecadores y la felicidad de los creyentes. Sus doctrinas son santas, sus preceptos obligatorios, sus historias verdaderas y sus decisiones inmutables. Léela para ser sabio, cree en ella para estar a salvo y practícala para ser santo.

Contiene luz para conducirte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte. Es el mapa del viajero, el báculo del peregrino, la brújula del navegante, la espada del soldado y el acta del cristiano.

En él los cielos son abiertos y las puertas del infierno quedan des­cubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bien es su diseño, y su fin la gloria de Dios. Debe llenar nuestra memoria, gobernar el corazón y guiar nuestros pies.

Léelo detenidamente, con frecuencia y oración. Es una mina de riquezas, un paraíso de gloria y un río de placer. Nos ha sido dado para toda nuestra vida, será abierto en el juicio, y será recordado por la eternidad. Involucra la responsabilidad más elevada, recompen­sará el trabajo realizado y condenará a todos los que juegan con sus contenidos sagrados.

“Para siempre, oh SEÑOR, permanece tu palabra en los cielos” (Sal. 119:89).

Gustaffson

¡Cuán sublime oh Dios, cuán perfecta y gloriosa
es tu Palabra fiel, descubierta a la fe!
Justicia, paz, verdad, divino amor rebosa,
Revelándote a Ti: gloria que siempre fue.

C. Exchaquet

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