La prueba de Abraham

Génesis 22


person Autor: A. C. GAEBELEIN 1

flag Tema: Personas - Antiguo Testamento

(Fuente: graciayverdad.net)


… Dios probó ahora a Abraham. La fe verdadera tiene que ser probada; cuando las pruebas vienen sobre el creyente ello es una evidencia de que hay fe. Dios conocía a Abraham, y cuando hubo llegado el momento apropiado en su vida, Dios le hablo las palabras mediante las cuales él iba a ser probado. ¡Qué prueba fue esa! ¡Tomar aquel hijo prometido, aquel amado, llevarle y darle muerte sobre un altar! La razón podría haber dicho, «Dios me prometió este hijo, él fue dado por el propio poder de Dios, toda mi esperanza y expectativa se centran en él». O bien, «¿Cómo puede Dios pedirme que le dé muerte?» Pero la fe no cuestiona la palabra de Dios, y no tiene ningún «¿por qué?», para preguntar a Dios. Esa fe se manifestó en Abraham cuando en el principio Dios le dijo que saliera de su tierra, a una tierra que Él le mostraría. Él salió con fe y no sabía adónde iba. Pero Dios lo llevó al lugar prometido. Abram conocía la fidelidad de Dios.

Ahora, una vez más, se le pide que salga, a la tierra de Moriah, a un monte que se le indicaría, y que tome a su amado hijo para ofrecerlo en holocausto. ¿Era todo su corazón realmente para Dios? ¿Le ama Abram y depende de Él en grado sumo? ¿Estaría dispuesto a separarse de su único hijo y entregarlo? Esta es la prueba. El registro muestra que no hubo ni un momento de vacilación de parte de Abram. Ninguna palabra escapó de sus labios. La única respuesta que él dio a Dios fue que él se levantó muy temprano y comenzó de inmediato el viaje con Isaac.

¡Qué palabra de fe cuando él dice, «Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros»! Hebreos 11:17-19 nos presenta el secreto de ello.

Los contemplamos yendo ambos juntos, Isaac llevando ahora la leña. Abraham puso la leña sobre él. Isaac habla solamente una vez preguntando por el cordero. A lo que Abraham respondió, «Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío». Luego, ellos van juntos, e Isaac no volvió a abrir su boca nuevamente, «como cordero llevado al matadero».

Isaac se deja atar sobre el altar. Él tenía confianza absoluta en su padre y está dispuesto a morir por él; no hubo ningún forcejeo para liberarse. Él es obediente a su padre Abram, obediente hasta la muerte. El significado típico del acontecimiento es tan sencillo como precioso. Isaac es el tipo de aquel «Unigénito». En Abram contemplamos al «Padre», el cual ni a su propio Hijo unigénito perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros. (Rom. 8:32, VM). ¡Pero qué grande el contraste! Dios lo entregó, el Hijo de su amor, por un mundo pecador, rebelde. Y cuando la hora llegó y el Hijo estuvo clavado sobre el madero, no hubo ninguna mano que refrenar. Él fue llevado al matadero como cordero y no abrió su boca (Is. 53); y entonces le oímos clamar, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mat. 27:46). La mano de Dios estaba sobre él, y él, el Santo, fue herido por Dios. Este es el cordero que Dios mismo ha provisto: el «rescate» (Mat. 20:28; Marcos 10:45; 1 Tim. 2:6) que él ha hallado, tipificado asimismo por el carnero trabado en un zarzal. Y en el Ángel de Jehová, él mismo, estuvo presente sobre la escena, conociendo todo aquello que él haría y padecería, cuando el tiempo designado hubiese llegado. ¡Qué maravillosa es su Palabra escrita! Y nosotros hacemos referencia, en estas breves notas, solamente a unas pocas de estas prefiguraciones y verdades reveladas en este capítulo. La atadura de Isaac sobre el altar y el hecho de ser tomado desde este prefiguran la muerte y resurrección de Cristo.

«Jehová-Jiréh», Jehová ha visto (o Jehová proveerá) es el gran fundamento. De esa provisión, el don de su Hijo y la obediencia de este hasta la muerte, y muerte de cruz, emana la gran redención: Jehová-Ropheka (Éx. 15:26), Jehová tu sanador, a continuación. Después sigue Jehová-Nissi, Jehová es mi bandera, (o victoria, Éx. 17); Jehová-Shalom, Jehová [envía] la paz (Jue. 6:24); Jehová-RoI, Jehová es mi pastor (Sal. 23:1); Jehová-Zidkenu, Jehová justicia nuestra (Jer. 23:5-6); Jehová-Shammah, Jehová está allí (Ezeq. 48:35).

A. C. Gaebelein - «Annotated Bible» (Biblia anotada)


arrow_upward Arriba