POLVO

˓Apar (6083, עָפָָר), «polvo; terrones; yeso; ceniza». Se encuentran cognados de este vocablo en ugarítico, acádico, arameo, siríaco y arábigo. Aparece unas 110 veces en todas las épocas del hebreo bíblico.

El nombre se refiere a «tierra suelta y porosa» o sea «polvo». En la primera ocasión en que se usa en la Biblia, ˓apar parece significar eso mismo, «tierra suelta y porosa»: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida» (Gén. 2:7). En Gén. 13:16, el término se refiere a las «partículas más menudas del suelo»: «Yo haré que tu descendencia sea como el polvo de la tierra» (RVA). Cuando se escribe en plural, el nombre puede significar un «montón de polvo» o sea «terrones»: «No había hecho aún la tierra, y la hierba, ni los primeros terrones del orbe» (Prov. 8:26 NBE; «ni el principio del polvo del mundo» RVR, cf. NRV; «polvo primordial» NVI, cf. BJ; «polvo primero» LBA).

˓Apar puede significar «argamasa o yeso seco y desmenuzado»: «También hará raspar toda la casa por dentro, y el polvo resultante será arrojado fuera de la ciudad, a un lugar inmundo» (Lev. 14:41 RVA). En Lev. 14:42 el término quiere decir «yeso húmedo» o «mezcla»: «Luego tomarán otras piedras y reemplazarán aquellas piedras; y él tomará otra mezcla [«barro» RVR] y volverá a recubrir la casa» (LBA). En Deut. 9:21, ˓apar indica un «material molido fino»: «Yo tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego. Lo desmenucé moliéndolo bien, hasta reducirlo a polvo, el cual arrojé a la quebrada que descendía del monte» (RVA).

˓Apar puede referirse a las «cenizas» de alguna cosa quemada: «Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén… e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el» (2 Reyes 23:4). En un uso algo parecido, el vocablo indica las «cenizas» de un holocausto (Núm. 19:17).

A veces se llama «polvo» a los «escombros» de una ciudad: «Así me hagan los dioses y aun me añadan, si el polvo de Samaria basta para llenar las manos de todo el pueblo que me sigue» (1 Reyes 20:10 RVA). En Gén. 3:14 la maldición de la serpiente fue comer «polvo» para siempre (cf. Isa. 65:25; Miq. 7:17). En Job 28:6 encontramos otro matiz que proviene de las características del polvo, un paralelismo entre ˓apar y «piedras», lo que hace suponer que el término aquí significa «suelo»: «Sus piedras son yacimientos de zafiros, y su polvo contiene oro» (LBA).

˓Apar puede servir como símbolo de «superabundancia», o de una «gran masa» de algo. Este uso, que ya se citó (Gén. 13:16), reaparece en su cumplimiento en Núm. 23:10: «¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel?» ˓Apar se refiere a «total destrucción» en 2 Sam. 22:43: «Como polvo de la tierra los molí; como lodo de las calles los pisé y los trituré». En Sal. 7:5 el término quiere decir «sin valor» o «inútil»: «Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo» (RVR; «por los suelos» NVI). Experimentar derrota es «lamer el polvo» (Sal. 72:9) y recuperarse de una derrota es «sacudirse el polvo» (Isa. 52:2). Esparcir «polvo» («tierra») delante de alguien comunica vergüenza y humillación (2 Sam. 16:13); mientras que aflicción o duelo se expresa en varias acciones que indican abatimiento, entre ellas echarse «polvo» o «tierra» en la cabeza (Jos. 7:6). Abraham se considera «polvo y ceniza», o sea que no es realmente importante (Gén. 18:27).

En Job 7:21 y en pasajes semejantes, ˓apar se refiere al «polvo» de la tumba: «Pues ahora yaceré en el polvo, y si con diligencia me buscas, ya no estaré» (RVA). El mismo vocablo se usa también como un símil de un «ejército desparramado»: «Porque el rey de Siria los había destruido y los había dejado como polvo de la trilla» (2 Reyes 13:7 RVA).

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