REBELDÍA

A - Verbo

Marah (4784, מָרָָה), «rebelar, contender». El significado «ser rebelde» de este vocablo se limita al idioma hebreo, ya que las acepciones en otras lenguas semíticas varían: «enojar» (arameo), «contender» (siríaco) y «disputar» (arábigo). Marah aparece unas 50 veces en el Antiguo Testamento y sus usos se encuentran en toda la literatura (histórica, profética, poética y jurídica). Algunos nombres personales están compuestos en parte por este verbo, por ejemplo, Meraiah (Meraías: «testarudo»; Neh. 12:12). Miriam, con el mismo significado, tal vez se derive de este verbo.

Marah tiene que ver con el conflicto que provoca la arrogancia: «Si un hombre tiene un hijo contumaz [«terco» LBA] y rebelde, que no obedece la voz de su padre» (Deut. 21:18 RVA). Esta acepción se puede apreciar con más claridad en Isa. 3:8: «Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caído, porque su lengua y sus obras están contra el Señor, rebelándose contra su gloriosa presencia» (LBA).

Concretamente, el vocablo connota casi siempre una actitud de rebeldía contra Dios. Se usan varias preposiciones para indicar el objeto de la rebelión (˓im, et, que por lo general se traduce como «en contra de»): «Habéis sido rebeldes a [˓im] Jehová» (Deut. 9:7). «Porque se rebeló contra [et] mí» (Jer. 4:17).

La acepción principal de marah es «desobedecer». Esto se puede constatar en varios pasajes: «Porque has sido desobediente al dicho de Jehová y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había mandado» (1 Reyes 13:21 RVA; «has sido rebelde» RVR); cf. 1 Reyes 13:26: «Él es el hombre de Dios que fue desobediente [«rebelde» RVR] al mandato de Jehová» (RVA).

El Antiguo Testamento especifica que la «rebelión» es contra Dios o bien en contra de la Palabra de Dios (Sal. 105:28); 107:11), o sea, en oposición a la orden o mandato (RVR) de Dios (cf. Núm. 20:24, «voz» BJ; Deut. 1:26, 43; 9:23; 1 Sam. 12:14-15). El significado hebraico señala el acto de desafiar la orden divina: «El Señor es justo, pues me he rebelado contra su mandamiento [«palabra» RVR]» (Lam. 1:18 LBA).

El verbo marah se reafirma a veces por una forma del verbo sarar («ser obstinado, terco, testarudo»): «Así no serían como sus antepasados: generación obstinada [sarar] y rebelde [marah], gente de corazón fluctuante, cuyo espíritu no se mantuvo fiel a Dios» (Sal. 78:8 NVI; cf. Deut. 21:18, 20; Jer. 5:23).

Una persona (Deut. 21:18, 20), una nación (Núm. 20:24) y una ciudad (Sof. 3:1) pueden ser «rebeldes». Sofonías pinta un cuadro gráfico de la naturaleza del espíritu rebelde: «¡Ay de la ciudad rebelde, manchada y opresora! No escucha la voz, ni recibe la corrección. No confía en Jehová, ni se acerca a su Dios» (Sof. 3:1-2 RVA).

La Septuaginta traduce marah con parepikraino («amargar; enojar; provocar; ser rebelde») y también con atheteo («rechazar, desconocer»).

B - Nombres

Me (4805, מְרִִי), «rebelión». El término aparece con poca frecuencia: «Porque yo conozco tu rebelión y tu dura cerviz» (Deut. 31:27; cf. Prov. 17:11).

El nombre meratayim quiere decir «doble rebelión». Esta referencia a Babilonia (Jer. 50:21) aparece como «Merataín», nombre geográfico, en todas las versiones en castellano.

C - Adjetivo

Me (4805, מְרִִי), «rebelde». El vocablo se encuentra 23 veces, mayormente en Ezequiel. En Ezeq. 2:8 (RVA) el término califica el vocablo «casa» (refiriéndose a Israel): «No seas rebelde como esa casa rebelde».

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