Apocalipsis 7
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Los 144.000 sellados con el sello de Dios
(Ezequiel 9:3-6; Juan 10:16; Romanos 11:25-26)
1 Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro extremos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no sople viento sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes les fue dado hacer daño a la tierra y al mar, 3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes. 4 Y oí el número de los sellados: 144.000, sellados de toda tribu de los hijos de Israel. 5 De la tribu de Judá, 12.000 sellados; de la tribu de Rubén, 12.000; de la tribu de Gad, 12.000; 6 de la tribu de Aser, 12.000; de la tribu de Neftalí, 12.000; de la tribu de Manasés, 12.000; 7 de la tribu de Simeón, 12.000; de la tribu de Leví, 12.000; de la tribu de Isacar, 12.000; 8 de la tribu de Zabulón,12.000; de la tribu de José, 12.000; de la tribu de Benjamín, 12.000 sellados.
La gran multitud rescatada de la gran tribulación
9 Después de esto miré y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de toda nación, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos; 10 y clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! 11 Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios, 12 diciendo: ¡Amén! ¡La bendición, la gloria, la sabiduría, las acciones de gracias, el honor, el poder y la fuerza sean a nuestro Dios, por los siglos de los siglos! ¡Amén! 13 Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son, y de dónde vienen? 14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado y han emblanquecido sus vestiduras en la sangre del Cordero. 15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16 Ya no tendrán más hambre, ni tendrán ya más sed; ni los herirá el sol, ni ningún ardor; 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de agua de vida; y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.