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Nuevo Testamento

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2 Timoteo

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Capítulo 1

Destinatario y saludo

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por voluntad de Dios, según la promesa de vida que está en Cristo Jesús, 2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Afectuosos recuerdos de Timoteo
(Efesios 1:3-7; 2 Tesalonicenses 2:13-15; 2 Timoteo 2:1-12)

3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como mis antepasados, que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones, noche y día, 4 anhelando verte, al recordar tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 me acuerdo de tu sincera fe, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice; y estoy persuadido que en ti también.

Participación con Pablo a las aflicciones por el Evangelio
(Efesios 1:3-7; 2:8-9; 2 Tesalonicenses 2:13-15)

6 Por esto te aconsejo que avives el don de Dios que hay en ti, por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de sensatez. 8 Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino participa de las aflicciones por el Evangelio, según el poder de Dios, 9 quien nos salvó y nos llamó con santo llamamiento, no según nuestras obras, sino según su propio propósito y la gracia que nos dio en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 10 pero manifestada ahora por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a luz la vida y la incorruptibilidad por el Evangelio; 11 para el cual yo fui puesto como predicador, apóstol y maestro. 12 Por esta causa también padezco estas cosas, pero no me avergüenzo, porque sé a quién he creído, y estoy convencido que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. 13 Retén el modelo de las sanas palabras que oíste de mí, en fe y amor en Cristo Jesús. 14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.

Fidelidad de Onesíforo y de su casa

15 Ya sabes que se apartaron de mí todos los de Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes. 16 Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces él me consoló y no se avergonzó de mi cadena; 17 sino que, al llegar a Roma, me buscó con diligencia y me halló; 18 (¡concédale el Señor que halle misericordia del Señor en aquel día!) y cuántos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes muy bien.

Capítulo 2

Un soldado de Cristo
(Mateo 10:32-33; 1 Corintios 9:24-27; Apocalipsis 2:10)

1 Tú pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que está en Cristo Jesús. 2 Lo que oíste de mí ante muchos testigos, esto encomienda a hombres fieles, que estén capacitados para enseñar también a otros. 3 Comparte sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, para agradar al que le alistó por soldado. 5 De igual manera, si alguien lucha como atleta, no está coronado si no lucha según las reglas. 6 El labrador debe trabajar primero, para poder gozar de la cosecha. 7 Considera lo que digo; porque el Señor te dará entendimiento en todo.

Acuérdate de Jesucristo resucitado

8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de entre los muertos según mi Evangelio; 9 por quien sufro malos tratos, hasta como malhechor en prisión; pero la Palabra de Dios no está encadenada. 10 Por tanto, todo lo soporto a causa de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que está en Cristo Jesús con gloria eterna. 11 Fiel es esta palabra: Porque si morimos con él, también viviremos con él; 12 si sufrimos, también reinaremos con él; si le negamos, él también nos negará, 13 si somos infieles, él permanece fiel; porque no puede negarse a sí mismo.

Un obrero que no tiene de qué avergonzarse
(1 Timoteo 1:3-7, 18-20; Tito 1:10-16; 2:11-15; 2 Pedro 2:1-22)

14 Recuérdales esto, rogándoles encarecidamente ante Dios, que no contiendan sobre palabras, [que para] nada [es] útil, sino para ruina de los que oyen. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, exponiendo justamente la Palabra de la verdad. 16 Pero evita las profanas y vanas charlas; porque conducirán más y más a la impiedad; 17 y su palabra se extenderá como gangrena; de los que son Himeneo y Fileto, 18 los cuales se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, y trastornan la fe de algunos.

El sólido fundamento puesto por Dios

19 Pero el sólido fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo aquel que invoca el nombre del Señor. 20 Pero en una casa grande no hay solo vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para honor, y otros para deshonor. 21 Si, pues, alguien se purifica de estos, será un vaso para honra, santificado, útil al dueño, y preparado para toda obra buena.

Un siervo del Señor diligente
(Tito 1:7-9; Santiago 5:19-20)

22 Huye de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor. 23 Pero evita las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. 24 Un siervo del Señor no debe altercar, sino ser amable con todos, apto para enseñar, sufrido, 25 instruyendo a los opositores con afabilidad; por si quizá Dios les concede arrepentimiento para conocer la verdad, 26 y recuperen el sentido para hacer su voluntad; escapando del lazo del diablo que los capturó.

Capítulo 3

Corrupción moral en los últimos tiempos
(Tito 1:10-16; 2 Pedro 2:1-22; Judas 3ss)

1 Pero debes saber que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2 Porque los hombres serán egoístas, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores del bien, 4 traidores, impetuosos, presuntuosos, amigos de placeres más bien que amigos de Dios; 5 teniendo apariencia de piedad, pero negando el poder de ella; de estos apártate. 6 Entre ellos hay quienes se introducen en las casas y cautivan a mujercillas cargadas de pecados, que se dejan arrastrar por diversas concupiscencias; 7 quienes siempre están aprendiendo, sin poder llegar al pleno conocimiento de la verdad. 8 De la manera que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. 9 Pero no avanzarán más; porque su insensatez se hará manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.

Persevera en lo que aprendiste de mí
(Hechos 20:28-31; 2 Corintios 6:3-10; 2 Pedro 1:19-21)

10 Pero tú has seguido de cerca mi enseñanza, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, 11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; qué persecuciones he sufrido, y de todas me liberó el Señor. 12 Y todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. 13 Pero los hombres malos y los impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero tú, persevera en lo que aprendiste y fuiste persuadido, sabiendo de quién lo aprendiste; 15 y que desde la niñez conoces las Santas Escrituras, que pueden hacerte sabio para la salvación que mediante la fe hay en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura [es] inspirada por Dios, y útil para enseñar, para convencer, para corregir, para instruir en justicia; 17 a fin de que el hombre de Dios sea apto y equipado para toda buena obra.

Capítulo 4

Predica la sana doctrina

1 Te requiero delante de Dios y de Cristo Jesús que juzgará a vivos y muertos, y por su aparición y por su reino: 2 Predica su Palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende, exhorta con toda longanimidad y enseñanza. 3 Porque vendrá tiempo en que no soportarán la sana doctrina; sino que, teniendo comezón por oír, se amontonarán para sí maestros, conforme a sus propias concupiscencias; 4 y apartarán el oído de la verdad y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta los sufrimientos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

Pablo ha acabado la carrera, ha guardado la fe
(Mateo 10:18-20; Filipenses 1:20-23)

6 Porque yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7 He combatido la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe; 8 por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su aparición.

Últimas noticias y advertencias de Pablo

9 Date prisa por venir pronto a verme; 10 porque Demas me ha abandonado, amando el presente siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. 11 Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo; porque me es útil para el ministerio. 12 A Tíquico lo envié a Éfeso. 13 Cuando vengas, trae el capote que dejé en Troas, en casa de Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos. 14 Alejandro el calderero me ha mostrado mucha maldad; el Señor lo recompensará conforme a sus obras. 15 Guárdate tú también de él, porque con fuerza se opuso a nuestras palabras. 16 En mi primera defensa nadie estuvo de mi parte; todos me abandonaron; que esto no les sea tenido en cuenta. 17 Pero el Señor estuvo junto a mí, y me dio poder, para que por mí la predicación fuese plenamente presentada, para que la oyesen todos los gentiles; y yo fui liberado de la boca del león. 18 El Señor me liberará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Saludos

19 Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. 20 Erasto se quedó en Corinto; y a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. 21 Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos. 22 El Señor esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.

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