Una pregunta práctica


person Autor: Walter Thomas TURPIN 3


1 - Una pregunta directa y personal

Permítanme ahora hacerles una pregunta práctica. ¿Cuánto tiempo han orado hoy por la Iglesia de Dios? ¿Cuánto tiempo han orado por los santos de Dios? ¿Y cuánto tiempo oran cada día de su vida? ¿Hasta qué punto les pesa esto en el corazón, ya que se trata de los intereses de Cristo y de la gloria de Cristo? ¿Hasta qué punto buscan la soledad con Dios, el retiro con él, y anhelan estar a solas con Dios, apartados del mundo y encerrados, para así estar con Dios y hablar con él de estos maravillosos intereses de Cristo?

2 - La exterior y la interior: 2 formas de separación

¿Están en comunión con su Espíritu respecto a lo que tanto le importa en esta tierra? Les digo que la ausencia de todo esto no es más que el resultado de una falta de separación; no se trata solo de ser una persona separada exteriormente. Es posible que los santos se conformen exteriormente con haber escapado del naufragio y de la corrupción que les rodea. Dicen: “Bueno, he escapado de la corrupción que hay fuera; mi cuerpo no está allí”. Pero la cuestión es esta: ¿están sus corazones fuera del mundo, y están sus mentes tan separadas del mundo como sus cuerpos?

3 - Desapegarse del mundo con el corazón y la mente

¿Creen, si se me permite expresarlo con tanta contundencia (pero no me disculpo, pues hablo ante Dios, en quien confío), que lo que nuestro bendito Dios quiere es un grupo de personas reunidas en un lugar ante él, pero cuyo corazón está muy lejos, en otra parte? ¿Creen que lo que importa es simplemente lo que está fuera y es visible?

4 - Lo que Dios busca y espera de sus hijos

Queridos amigos, lo que él busca es el afecto de un corazón y la sinceridad de un alma que ha encontrado su felicidad en su Hijo, que ahora está en los cielos. Si para ustedes no es más que una cuestión de presencia personal y corporal, mientras que sus corazones y sus afectos están lejos, en el exterior, lo que les digo –y lo digo con toda la dulzura posible hoy– es: «Dame, hijo mío, tu corazón» (Prov. 23:26).

5 - El principio espiritual de la verdadera separación es un corazón que no está dividido

Ahí reside el origen de la debilidad; es esa falta de separación. La separación interior conduce a la separación exterior, pero la separación exterior nunca producirá la separación interior. Si sus corazones, sus afectos, su inteligencia, el ser interior, están separados de Dios, entonces sus cuerpos, como receptáculo, seguirán, ¡ay!, pronto a quien lo controla.

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Dios querría que estuvieran absolutamente desprovistos de voluntad propia. Desde el momento en que se someten, tienen la conciencia de estar exactamente donde Dios querría que estuvieran.

G. V. Wigram