OJO

˓Ayin (5869, עיִִן), «ojo; pozo; superficie; apariencia; fuente, manantial». ˓Ayin tiene cognados en ugarítico, acádico, arameo, así como en otras lenguas semíticas. Se encuentra unas 866 veces y durante todos los períodos del hebreo de la Biblia (5 veces en arameo bíblico).

Primero, el vocablo se refiere al órgano del cuerpo llamado «ojo». En Gén. 13:10, ˓ayin tiene que ver con el «ojo humano»: «Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán». También se refiere a los «ojos» de animales (Gén. 30:41), ídolos (Sal. 115:5) y Dios (Deut. 11:12: un antropomorfismo). La expresión «entre los ojos» significa «en la frente»: «Esto ha de ser para ti como una señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca» (Éx. 13:9 RVA). Los «ojos» pueden reflejar «debilidad» o «dolor»: «Aconteció que cuando Isaac había envejecido, sus ojos se debilitaron, y no podía ver. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor» (Gén. 27:1 RVA). La «niña del ojo» es el componente central, el iris: «Guárdame como a la niña de tu ojo» (Sal. 17.8 RVA). A veces sobresale la belleza de los «ojos»: «Era rubio, de ojos hermosos y bien parecido» (1 Sam. 16:12 LBA).

˓Ayin se usa con frecuencia en relación a expresiones que indican «ver»: «He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla» (Gén. 45:12). La expresión «levantar los ojos» se explica mediante el verbo que le sigue: uno levanta la vista para hacer algo, lo que el verbo indique «alzó los ojos» (cf. Gén. 13:10). «Poner los ojos» puede indicar un acto de «deseo», «anhelo», «devoción»: «Y sucedió después de estas cosas, que la mujer de su señor puso sus ojos [miró con deseo] en José» (Gén. 39:7 RVA). Los «ojos» pueden ser instrumentos de «juicio», de «evaluación» intelectual o para comprobar la veracidad: «Y tú dijiste a tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él» (Gén. 44:21).

Los «ojos» a veces reflejan actitudes mentales, como preocupación: «Y no os preocupéis [lit. «no dejéis que vuestros ojos miren con pesar»] por vuestras posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro» (Gén. 45:20 LBA).

«Ojos» se usa metafóricamente acerca de capacidades, hechos y condiciones mentales y espirituales. Así, en Gén. 3:5 (primera vez que aparece el vocablo), «abrir los ojos» quiere decir adquirir la capacidad (autonomía) de fijar por cuenta propia normas de bien y mal. En pasajes como Prov. 4:25 RVA, «ojo» se refiere a una facultad moral: «Miren tus ojos lo que es recto, y diríjase tu vista a lo que está frente a ti». En Prov. 23:6 se usa el vocablo para describir una condición moral: «No comas pan con el avaro [lit. «hombre de mal ojo» RV; «el de malas intenciones» RVA, BJ; «hombre malo» BLA; «egoísta» LBA; «tacaño» LVP, NVI] ni codicies sus manjares» (RVR; cf. NBE). Una persona puede servir de guía o de «ojos» de otro: «Y Moisés le dijo: Por favor, no nos abandones, ya que tú conoces el lugar donde debemos acampar en el desierto y nos servirás de ojos» (Núm. 10:31 RVA).

La frase «en los ojos» significa «según el punto de vista u opinión»: «Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a [era despreciable en los ojos de] su señora» (Gén. 16:4).

Otra frase, «de los ojos», puede significar que el asunto está «velado» o «escondido» del conocimiento de alguien: «Y alguno cohabitare con ella, y su marido no lo hubiese visto [lit. «escondido de los ojos de su marido»] por haberse ella amancillado ocultamente» (Núm. 5:13).

En Éx. 10:5, el término se refiere a la «superficie visible de la tierra»: «Y cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie podrá verla» (LBA). En Lev. 13:5 se usa ˓ayin para referirse al «parecer» de alguien: «Al séptimo día el sacerdote lo examinará. Si según su parecer [a sus ojos] la llaga se ha mantenido igual y no se ha extendido en la piel» (RVA). Un «brillo» o «centelleo» se describe con la frase «mostrar los ojos», en pasajes como Prov. 23:31: «No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla [muestra los ojos] en la copa» (NVI).

˓Ayin también se refiere a una «fuente o manantial» (lit., «ojo de agua»): «Pero el ángel de Jehová la encontró en el desierto junto a un manantial [«fuente» LBA] de agua (el manantial [«fuente» LBA] que está en el camino de Shur)» (Gén. 16:7 RVA).

Ma˓yan (4599, מַעין), «fuente, manantial». Este vocablo se encuentra en el Antiguo Testamento 23 veces. En Lev. 11:36, ma˓yan quiere decir «fuente»: «Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas serán limpias: mas el que hubiere tocado en los cadáveres será inmundo» (RVR; «manantial» RVA). Otro ejemplo se encuentra en Gén. 7:11: «El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas».

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