ENTREGAR

Natan (5414, נָתַַן), «entregar, dar, colocar, establecerse, poner, hacer». Este verbo aparece en las diferentes lenguas semíticas con ciertas diferencias. La forma natan no solo aparece en arameo (incluyendo la Biblia) y en hebreo en todos los períodos. También existen en hebreo los cognados nadanu (acádico) y yatan (fenicio). Estos verbos aparecen unas 2.010 veces en la Biblia.

Primero, natan es poner en marcha o iniciar una acción. Acsa pidió que su padre Caleb le «diera» una bendición como dote, o sea, un pedazo de tierra con agua abundante; pidió que se lo «transfiriera» a ella (Jos. 15:10). El verbo tiene un uso técnico sin un objeto cuando Moisés instruye a Israel a «dar» generosamente a la persona que se encuentra en mucha necesidad (Deut. 15:109). En algunas casos, natan puede significar «enviar» y puede traducirse de varias maneras, por ejemplo, cuando una fragancia se «da» (Cant. 1:12 RV, BBC; «libera» RVA; «esparce» RV-95, LBA; «exhala» BJ; «despide» NBE; «difunde» SBH; «exhala» BNC). Cuando se refiere a un líquido, el vocablo significa «enviar» en el sentido de «derramar», p. ej., sangre (Deut. 21:8).

Natan también tiene una acepción técnica en la jurisprudencia, es decir, entregar alguna cosa a alguien (p. ej. «pagar» Gén. 23:9, o «prestar» Deut. 15:8, 10). El padre de una joven, o algún otro autorizado, puede «entregarla» a un hombre en matrimonio (Gén. 16:3), siempre que presente el precio combinado (Gén. 34:12) y entrega la dote (1 Reyes 9:16). El verbo también se usa en el sentido de «conceder» o «acceder» a una petición (Gén. 15:2).

A veces, natan puede usarse simplemente para significar el acto de «poner» a alguien bajo custodia (2 Sam. 14:7) o en prisión (Jer. 37:4), o aun para significar la idea de «destruir» (Jueces 6:30). El mismo significado básico se encuentra en el acto de «dedicar» («entregar») algún objeto o persona a Dios, como p. ej., el primogénito (Éx. 22:29). Un caso de esta «entrega» fue el de los levitas (Núm. 3:9). El término se usa con la connotación de «traer venganza» sobre alguien o de «darle» su merecido; en algunos casos, se enfatiza la propia represalia: hacer «recaer su conducta sobre su cabeza» (1 Reyes 8:32).

Natan puede usarse en el sentido de «dar» o «atribuir», como p. ej. «dar» gloria y alabanza a Dios (Jos. 7:19). Sin duda, no le entregamos nada a Dios, puesto que a Él no se le puede añadir porque es perfecto. Esto significa, entonces, que el adorador reconoce y confiesa lo que realmente Él es.

Otra acepción prominente de natan tiene que ver con «dar» o «efectuar» algún resultado. Por ejemplo, la tierra «dará» («producirá») su fruto (Deut. 26:2). En algunos pasajes, el verbo significa «procurar» («establecer»), como cuando Dios le «dio» («procuró, estableció») a José gracia delante de Potifar (Gén. 39:21). El término se usa, además, para referirse al contacto sexual (cópula), que a veces se traduce como «acostarse con», incluso, un animal (Lev. 18:23 NBE).

Dios «colocó» (literalmente, «dio») las luces celestes en la expansión de los cielos (Gén. 1:17: primera mención del verbo). En Prov. 4:9 (LBA) se habla de «ponerse» (literalmente, «darse» RVA) una guirnalda o diadema sobre la cabeza. A los hijos de Israel se les ordena no «poner» ídolos en su tierra.

Encontramos una tercera acepción de natan en Gén. 17:5 (RVR): «Te he puesto [literalmente, «dado»] por padre de muchedumbre de gentes». Hay varios ejemplos de este significado.

Natan tiene una cantidad de implicaciones especiales cuando se usa en relación con los miembros del cuerpo humano, por ejemplo, «dar las espaldas en rebeldía» (Neh. 9:29 LBA). De manera similar, compárense expresiones tales como: «Apartar los rostros» (2 Cr. 29:6). «Volver las espaldas» (LBA) significa «huir» (Éx. 23:27 RVA). «Extender la mano» puede solo significar «sacarla», como cuando Tamar parió a Zara (Gén. 38:28). O puede denotar un acto de amistad, como cuando Jonadab «extendió su mano» (en lugar de una espada) a Jehú para ayudarle a subir a su carruaje (2 Reyes 10:15); levantar las manos en juramento, como hicieron los sacerdotes que «extendieron sus manos» prometiendo deshacerse de sus esposas extranjeras (Esd. 10:19); o bien «hacer» o «renovar» un pacto, como cuando los líderes de Israel se «comprometieron» («extendieron sus manos») a seguir a Salomón (1 Cr. 29:24).

«Poner algún objeto en la mano de alguien» significa «comprometerlo» a su cuidado. Así fue que, después del diluvio, Dios «puso» la tierra en manos de Noé (Gén. 9:2). Esta frase se usa para indicar la «transferencia de poder político», como el derecho divino de reinar (2 Sam. 16:8). Natan se usa particularmente en un sentido militar y jurídico, denotando «la entrega de poder o de control» o «entregar la victoria a otro»; de esta manera Moisés dijo que Dios «entregaría» a los reyes de Canaán en manos de Israel (Deut. 7:24). «Poner el corazón» (RV) significa «estar preocupado»; Faraón «no hizo caso» (LBA; «no prestó atención» RVA) al mensaje de Dios (Éx. 7:23). «Poner en el corazón» equivale a conceder a alguien la capacidad y motivación de hacer algo; p. ej., cuando Dios «puso» sabiduría en el corazón de los artesanos hebreos para enseñar a otros (Éx. 36:2).

«Ponerle la cara» es enfocar la atención en algo, como cuando Josafat tuvo temor de la alianza de los reyes de la Cisjordania y «puso… su rostro para consultar a Jehová» (2 Cr. 20:3 RV). La misma frase puede significar sencillamente «enfrentarse» (cf. Gén. 30:39). «Poner el rostro en contra» implica una acción hostil (Lev. 17:10). Cuando se usa con lipnê (literalmente, «delante del rostro de»), el verbo puede significar «poner (o dejar) delante de» (Éx. 30:6; Deut. 11:26). Puede también significar «entregar» (aplastar) un enemigo (cf. Deut. 2:33) o «dar en posesión» (Deut. 1:8).

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